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Teatro evangelizador El peligro de juzgar a los demás con nuestros escasos elementos de juicioVíctor Hugo Munguía Castro Presbítero Desde mi juventud, cuando los seminaristas representábamos las obras de teatro con contenido religioso de la Galería Salesiana, no había visto teatro con contenido teológico, con deseo de evangelizar y, lo que es más admirable, con el deseo de hablar bien de la Iglesia Católica (cosa que hace muchos días no se estila…), hasta que caí en el Teatro de San José para ver la obra Dadas las dudas, culpemos a Judas , creada y representada por el grupo de católicos de la compañía de teatro “A viva voz”, con la novedad de una interacción con videos, y con la genialidad de que los artistas representan muy diversos personajes, tan diversos que yo no supe que eran los mismos actores. El tema teológico de fondo, hasta donde lo percibí, es el peligro de juzgar a las personas con nuestros escasos elementos de juicio, olvidando que Dios tiene una manera de juzgar muy diferente de la nuestra, por dicha. Exaltar la bondad de Dios con nosotros sus hijos pecadores, asegurar que el “Cordero Inmaculado Jesucristo” pagó de hecho nuestras maldades con su amor heroico en la cruz, y asegurar que en la Iglesia Católica es posible alguna persona buena, me parecen elementos tan olvidados como necesitados de ser recordados en la vida de todos los días. La figura de Judas, que a todos los cristianos nos deja el interrogante sobre su eterna salvación, opera la maravilla de hacernos pensar que Dios pudo percibir en él algo diferente de lo que percibimos nosotros, porque en la fe de la Iglesia Católica nunca se ha defendido la condenación eterna de quien entregó al Señor, y, además, en el cielo nos vamos a llevar muchas sorpresas… Cuestionamientos. El Santo Evangelio cuestiona, y, por tanto, cualquier trabajo evangelizador cuestiona, por lo cual no es raro que esta obra cuestione a los periodistas, a los juicios temerarios de los hijos de vecino, a los medios de comunicación en general y a los que tienen la delicadísima tarea de administrar la justicia. Me encantaría que se hiciera una representación de esta obra exclusiva para periodistas, sobre todo de noticieros. Me encantaría que los que trabajan en Evangelización en la Iglesia, amándola y sirviéndola, pudieran ver este trabajo de gente como ellos, que sirve y ama en el seno de la Iglesia Católica. Me encantaría que las personas que detestan a la Iglesia Católica pudieran ver esta obra y dejarse cuestionar, porque no siempre mis prejuicios son buenos consejeros para conformar un juicio intelectual decente. El lenguaje coloquial usado, las alusiones a situaciones y personas realmente existentes y. sobre todo, el amor con que estos laicos de la Iglesia Católica usaron su arte para evangelizar, hacen de la obra una pieza que merece ser vista. Los que disfrutamos el teatro para reírnos, o para ver obras clásicas, no nos sentimos defraudados cuando una obra nos cuestiona, nos impacta y hasta nos saca las lágrimas.
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