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La espiral del silencio

Los ciudadanos necesitan conocer los actos y decisiones de sus gobernantes

Luis Montoya Salas
analogonluis@yahoo.es
Miembro del Consejo Universitario, UNA

Dos personas cruzan miradas en un instante para decirse sí, por siempre. En silencio.

Un periodista deja fluir ante las cámaras de televisión el dolor de una madre con su hijo muerto en brazos.

En tales ocasiones, el silencio es una poderosa arma persuasiva. No así en asuntos públicos y de gobierno. Pues para sentirse seguros y protegidos, los ciudadanos necesitan conocer los actos y decisiones de sus gobernantes.

Si la información es vital para reducir la incertidumbre, foco de desconfianza, desesperanza e inestabilidad, el silencio gubernamental produce, en cambio, un vacío de poder, de autoridad, de liderazgo que la opinión pública llenará con especulaciones, caldo de cultivo para los rumores.

Sueños de grandeza. Así aconteció en la pasada Administración, cuando el doctor Pacheco, encaprichado con los periodistas, cerró la llave de la información y se encuevó, en un agónico silencio presidencial. Los líderes sindicales identificaron fisuras en el poder establecido y aprovecharon la coyuntura para ventilar públicamente sus sueños de grandeza, al tiempo que izaban la bandera de sus reivindicaciones.

Todo lo contrario sucede con el presidente Óscar Arias. Su gestión se fundamenta en una estrategia sistémica de comunicación e información en los frentes económico, social, político, cultural, gerencial, educativo, profesional, empresarial y personal, con todos los medios y recursos en su poder, publicitarios y periodísticos.

Sus objetivos serían: 1) que los ticos recuperemos la confianza perdida en nuestras cualidades y potencialidades, antaño alimentadas con salud, bienestar general social, económico, educativo y cultural; 2) restablecer la institucionalidad, carcomida en sus raíces, por la corrupción, resultante de la avaricia, el egoísmo, el dinero fácil y la pérdida de valores y principios (INS, Alcatel, préstamo finlandés, tráfico de visas y personas, tráfico de influencias en nombramientos del MEP, etc.); 3) persuadir a los costarricenses para que, sin complejos ni tardanza, decidamos insertarnos en el núcleo mismo de la globalización económica, so pena de quedarnos gravitando en la marginalidad, la pobreza y el aislamiento.

Evasión del diálogo. Y mientras esto sucede en las esferas del poder instituido, los líderes sindicales evitan el diálogo y optan por el silencio, para no debilitar su liderazgo en el pulso que libran en contra del TLC, encarnado por la figura e imagen presidencial.

Así se construye la espiral de silencio, una teoría de la comunicación enunciada en 1974 por la investigadora alemana Elizabeth Noëlle Neumann, expresada brevemente en esta frase: “Con mi silencio alimento la espiral de quienes opinan”. Tal decisión trae como consecuencia el aislamiento, la indiferencia y el olvido por parte del colectivo social, hasta la extinción del grupo o la persona. Y si posteriormente quien decidió callar quisiera emerger a la palestra, deberá invertir tal cantidad de energía que no le alcanzará para lograr su cometido.

Estemos o no de acuerdo con la estrategia gubernamental trazada por el presidente Arias, en estos momentos no existe alternativa sobre la mesa de discusiones. Salvo el excepcional y riguroso programa “Estrategia Siglo XXI”, concordante, en todo caso, con los trazos generales del programa de gobierno del actual titular de la Casa de Zapote.

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