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/LA NACIÓN

Atracción de capitales

Aun cuando el salario fuera una mercancía, el asalariado no lo es

Marcelo Martén


En la nueva geografía política mundial hay dos tipos de naciones: las que atraen capitales y las que espantan capitales” (Oppenheimer).

El señuelo de ofrecer acciones baratas de las sociedades anónimas en que se transformen los entes públicos a los grupos de presión tiene un triple propósito: que apoyen la privatización, que las transnacionales se las compren después y desprestigiar así la republicanización democrática de esas sociedades entre los ingenuos y alienados asalariados que exhiben esa calidad permanente desfilando por la calle, a veces de la mano de socialistas que defienden los monopolios que ejercen los entes públicos, a veces de la mano de liberales que quieren privatizar los monopolios con una apertura que permita pactos colusorios entre los que controlan el mercado para acabar después con la competencia.

La gubernativación de los entes públicos empezó cuando se dispuso que fuera precisamente el Consejo de Gobierno el que eligiera las juntas directivas. La Ley del 4-3 agravó la situación, que empeoró con la ley que creó las presidencias ejecutivas.

Sociedades pluralistas. La ley regula las relaciones industriales con un modelo contractual que le permite al empresario contratar trabajadores por un salario sin asociarlos, y conflictivo que compensa aquel privilegio jurídico-económico del capital con derechos laborales y huelga para defenderlos. Como alternativa a ese modelo contractual-conflictivo que margina jurídicamente al trabajo y lo limita económicamente, la voluntad política debería ofrecer mi modelo institucional para la republicanización democrática de las empresas organizadas como sociedades anónimas pluralistas que complementen y eventualmente sustituyan el contrato de trabajo con el de sociedad, orientándolas hacia la era institucional del derecho, lo que nada tiene que ver con las empresas familiares que se organizan como sociedades anónimas para efectos fiscales; aunque el salario fuera una mercancía, el asalariado no lo es.

La ley 5122 dice: Art. 1.º: “Créase una empresa de capital mixto, con personería jurídica y patrimonio propios, la cual se denominará Corporación Costarricense de Desarrollo, denominación que podrá abreviarse Codesa”. Art. 2.º: “La Corporación se constituye con las características de una sociedad anónima”.

La empresa que se crea en el art. 1.º no tiene capital mixto ni personería jurídica ni patrimonio propios. La que los tiene es la corporación organizada como sociedad anónima del art. 2.º. La empresa es una comunidad de trabajo. La sociedad anónima es un capital con personalidad jurídica que contrata a aquella comunidad sin asociarla. Codesa es empresario, no empresa. Lo que mal empieza mal termina. Los errores de concepto de la Ley 5122 le impidieron cumplir con sus fines y acabar con el divorcio jurídico que entre empresa y sociedad existe en Codesa y en las sociedades, como Alunasa, que formó.

Dos errores. La Ley 7330, de Democratización de las Subsidiarias de Codesa, no democratiza, privatiza, y cuando habla de “la venta de las acciones de sus empresa” incurre en dos errores pues una empresa no tiene dueño ni acciones, la que los tiene es la sociedad que la toma como parte de su objeto. Mi modelo institucional no privatiza, republicaniza democráticamente, como lo explico en artículo publicado en esta página el 14 de octubre del 2006. La sociedad anónima reúne condiciones óptimas para el desarrollo, pero hace falta perfeccionarla como forma jurídica del binomio que con la empresa forma y darle personería a su comunidad de trabajo organizándola como asociación solidarista. Esa fue mi recomendación para las sociedades anónimas de Codesa, pero el Estado Nacional y el Paralelo prefirieron privatizarlas al mejor postor.

Al igual que el Código de Comercio, el TLC-USA solamente se ocupa de la empresa como actividad del empresario. Por eso, los que están a favor o en contra del tratado, respetan el privilegio jurídico-económico del capital, los derechos y las huelgas laborales.

En el Prólogo de la nueva edición dePalabras gastadas , que publicó el Grupo Raíces en enero del 2007, invito a los solidaristas a adquirir acciones de las sociedades anónimas donde opera su asociación manteniendo la figura genial del empresario. Eso es lo que procede en Alunasa. Atraigamos capitales que asocien y emancipen.

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