 Secretario de Justicia de EEUU Alberto González
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WASHINGTON (AFP) -
El presidente estadounidense George W. Bush renovó este miércoles su confianza en su secretario de Justicia, Alberto Gonzales, sometido a una avalancha de pedidos para su dimisión en el marco de un escándalo por la remoción de ocho fiscales federales.
La polémica crece desde hace semanas alrededor de la destitución el año pasado de ocho fiscales federales, algunos encargados de investigaciones muy delicadas para el Gobierno, una medida legal pero contraria a la tradición y considerada demasiado política.
El escándalo se reavivó cuando algunos de los fiscales destituidos demostraron en la última semana haber sufrido presiones de legisladores republicanos, y cuando documentos revelaron que altos responsables de la Casa Blanca estuvieron implicados en la decisión.
"Nunca señalé un caso en particular, y nunca le di (a Gonzales) instrucciones", declaró el miércoles Bush en una conferencia de prensa en México donde concluyó una gira de una semana por América Latina.
"Tengo confianza en el secretario de Justicia Al Gonzales", añadió, aunque reconoció que "se cometieron errores" principalmente en la comunicación al Congreso sobre el tema "y francamente eso no me agrada", dijo Bush un día después que Gonzales sugirió que el Departamento de Justicia había dado a los legisladores información incompleta sobre las cuestionadas remociones de fiscales.
Colaborador fiel y discreto de Bush desde más de 10 años, Alberto Gonzales, antiguo responsable de los servicios jurídicos de la Casa Blanca nombrado al mando de la cartera de Justicia en 2004, ya fue objeto de críticas, especialmente en relación a los excesos de las políticas antiterroristas.
Pero esta última polémica provocó una catarata de protestas en su contra, y la mayoría demócrata en el Congreso reclama su salida.
Hillary Clinton, la candidata a la investidura demócrata para la elección presidencial de 2008 se sumó a los reclamos de su competidor John Edwards, de su colega Harry Reid, jefe de la mayoría del Senado, de Edward Kennedy, y la dirección del partido demócrata.
"Ya es hora que el ministro de Justicia, que aseguró sin razón que las destituciones habían sido fundadas en el desempeño, se vaya. Todo indica que olvidó la diferencia entre su trabajo actual, como primer responsable de la aplicación de las leyes en Estados Unidos, con su antiguo trabajo de abogado personal del presidente Bush", declaró Clinton en un comunicado.
En Estados Unidos, la destitución de fiscales federales no es ilegal, pero poco común. El ex presidente Bill Clinton destituyó a los 93 al asumir la presidencia en 1993.
Al día siguiente del anuncio de la dimisión de su jefe de gabinete, Kyle Sampson, Gonzales aseguró en la televisión estadounidense que es "responsable" de los errores cometidos, y que se mantendría en el cargo si Bush así lo desea.
"Finalmente, yo presto servicios si así lo quiere el presidente de Estados Unidos", dijo Gonzales a la cadena NBC. "Esa será una decisión que deberá tomar el presidente", precisó.
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