|
|
|||||
|
|
IMAS: ¿para qué? Una transformación que retoma el espíritu que inspiró a don Pepe en 1971Diego Víquez Presidente Ejecutivo del IMAS La justificación de la existencia del IMAS no solo pasa por la existencia de los pobres, sino particularmente por lograr que esta institución vaya convirtiéndose en una agencia de desarrollo para la población en pobreza, capaz de diseñar, planificar, evaluar y financiar programas sociales selectivos. Si logramos esto en los próximos años, el IMAS habrá logrado justificar su existencia, ante el agotamiento absoluto de su anterior metodología de intervención. Curiosamente, las tareas que hemos emprendido desde hace 10 meses, están orientadas a lograr una transformación que no hace más que retomar el espíritu que inspiró a don Pepe a crearla en 1971. Repasando su ley de creación, es posible encontrarse con una institución pequeña, ágil, que, en lugar de hacer mucho, hiciera a muchos hacer; hacia eso nos encaminamos. Necesarias alianzas. Con 300 trabajadores sociales en todo el país, difícilmente podremos responder a 800.000 pobres con eficacia y visión desarrollista, pero con los ¢30.000 millones del presupuesto de inversión social, sí se pueden lograr cosas mayores; todo está en comprender que lo del IMAS no debe ser pretender ejecutarlo todo con sus propias manos, sino hacer las necesarias alianzas con lo grupos y sectores sociales que trabajan en todo el país por desarrollar a los grupos más vulnerables. El IMAS debe encaminarse a un “hacer hacer”. Me explico. Es tarea del ente experto en pobreza del país realizar un diseño técnico de políticas y programas sociales selectivos. Echar mano a su propia experiencia institucional, más la revisión de las mejores prácticas internacionales, para elaborar programas de lucha contra la pobreza que tomen en cuenta las diferencias regionales, con el fin de diseñar acciones que sean realmente eficaces para el combate de la pobreza. Para la ejecución de estas acciones, el IMAS cuenta con tres aliados naturales, quienes son los que realmente deben operar los programas, por su conocimiento de los problemas y por su incidencia en la vida comunitaria: las municipalidades, la empresa privada y las organizaciones de la sociedad civil –incluyendo iglesias y ONG–. Fiscalización y evaluación. El papel del IMAS, además de diseñar los programas, será someter a los ejecutores a un proceso de fiscalización, monitoreo y evaluación del impacto de las acciones, y, lógicamente, de financiarlas. Lo anterior no implica, lógicamente, que la institución no puede reservarse la ejecución directa de las algunas iniciativas, en particular las novedosas, o aquellas cuyo impacto en la población se consideran como de especial importancia. Todo esto ya está en camino. Hemos iniciado las alianzas con los futuros ejecutores: municipalidades, iglesias, empresarios y organizaciones. Hemos gestado un programa anual operativo con un esquema de intervención muy diferente, hemos logrado adicionar nuevos recursos a la institución y aligerar la ejecución de otros y trabajamos fuerte hacia dentro de la organización, con el fin de sensibilizarla al cambio para esta nueva forma de hacer política social selectiva, que será la única forma técnica de justificar, al menos, otros 36 años más de existencia para el IMAS.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |