 El vicepresidente de la oposición en Zimbabue, Thokozani Khupe (D), y la presidenta nacional Isaac Matongo (I)
(AFP)
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HARARE (AFP) -
El jefe de la oposición de Zimbabue, Morgan Tsvangirai, con heridas en su cabeza y el rostro hinchado, hizo un llamado a seguir la lucha para derrocar al presidente Robert Mugabe, dos días después de ser arrestado en una manifestación contra el régimen.
"La policía atacó a civiles indefensos, pero la lucha continúa", declaró a los periodistas Tsvangirai, quien fue trasladado a un hospital debido a las lesiones recibidas durante su detención.
El presidente del Movimiento por un Cambio Democrático (MDC), principal partido de la oposición, venía de comparecer ante la justicia, junto a 49 de sus correligionarios, también arrestados el domingo por efectuar una manifestación no autorizada.
Varios de los miembros del MDC exhibían marcas de golpes. Tsvangirai apareció con su ojo derecho cerrado y sus cabellos estaban rapados parcialmente, aparentemente para tratar un corte.
Los opositores, entre ellos cuatro parlamentarios, y Tsvangirai, habían convocado a una jornada de "oración colectiva" en un barrio pobre de Harare, a pesar de la prohibición de efectuar manifestaciones.
En vistas de la gran cantidad de heridos, los implicados fueron autorizados a trasladarse a un hospital.
Entre los detenidos se encontraba Lovemore Madhuku, presidente de la Asamblea Nacional Constitucional, así como Arthur Mutambara, líder de una facción del MDC, quien solidarizó con Tsvangirai, a pesar de antiguas rencillas políticas.
Tanto la ONU, como la Unión Europea (UE) y Estados Unidos condenaron la violencia contra los opositores. La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, demandó la liberación "inmediata y sin condiciones" de los arrestados.
Sudáfrica, acostumbrada a mantener vínculos diplomáticos cordiales con Harare, adoptó una posición pública inusualmente severa contra Mugabe, de 83 años, quien gobierna su país desde la independencia en 1980.
"Sudáfrica exhorta a Zimbabue a hacer respetar el estado de derecho, incluyendo los derechos de todos sus habitantes, así como de los dirigentes de los distintos partidos políticos", declaró el viceministro de Relaciones Exteriores, Aziz Pahad, a través de un comunicado.
Pahad manifestó "la inquietud" de su gobierno, ante el "empeoramiento de la situación política y económica en Zimbabue".
Harare está inmerso en una severa crisis económica, con una inflación del 1.700% y una tasa de pobreza del 80%.
También Zambia, otro de los vecinos de Zimbabue, expresó su "gran inquietud".
Sin embargo, el gobierno de Mugabe no ha dado signos de tregua. "Nosotros aplicaremos la ley y esperamos que la gente la respete", dijo el ministro del Interior Kembo Mohadi al diario estatal The Herald.
Mugabe aseguró el fin de semana pasado que estaba listo para volver a presentarse como candidato en las elecciones presidenciales previstas para 2008.
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