![]() |
|
|||
|
|||||
|
|
Vida en la empresa Metí la pata Álvaro Cedeño acedenog@racsa.co.cr Economista Hay que tratar de no cometer errores pero cuando los cometemos estas situaciones pueden ser de mucha utilidad. Nos deja ver en nuestra propia piel, cómo nuestro aparato de pensar nos hace jugadas. Esto nos ayuda a que estemos más atentos o seamos más críticos la próxima vez. Es valioso detectar las causas del error, el cual opera como una medicina preventiva; como una vacuna. Equivocarnos, nos sirve como ejercicio de humildad. Los griegos llamaban hubris a la arrogancia, a la desmedida auto-valoración para lo cual existía una deidad castigadora llamada Némesis. Hay situaciones en las que somos más proclives a cometer errores. Cuando estamos cansados o eufóricos y ni qué decir de cuando tenemos los sentidos aletargados por ingerir sustancias tóxicas como el alcohol. O cuando la ira nos moviliza. O cuando el hábito o el exceso de confianza nos llevan a reducir la alerta en algo que estamos haciendo. O cuando el desorden en la mesa de trabajo, impiden tener a la vista con claridad y concentración el espacio y el objeto sobre el cual se opera. En algunas actividades, para evitar cometer errores se sigue cuidadosamente un protocolo, un procedimiento. Por ejemplo, ningún cirujano hace su intervención cambiando el orden de sus pasos, el resultado sería fatal. Ningún piloto tampoco inicia una operación de despegue sin revisar una lista de datos indispensables para completar un vuelo seguro. Hay situaciones en las cuales un solo error produce un mal resultado. En otras ocasiones, el mal resultado depende de varios errores en serie. Es por esa razón que se habla de cadenas de errores: dejamos el auto en una zona de poca vigilancia; además no le activamos las alarmas; y además no cerramos bien las ventanillas. Sin embargo, lo que hacemos con el error cometido, puede conducir a agravarlo. El ejemplo más claro es mentir sobre el error. Otra posibilidad es ocultarlo. O autoflagelarnos con mensajes que dañen nuestra autoestima. O también inculpar injustamente a otros. Podríamos también inclinarnos por culpabilizarnos de manera tal que anulemos nuestra creatividad y energía para enmendarlo. O, en un caso más profundi, el error puede llegar a inhibirnos y abandonar la actividad en la que lo cometimos.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |