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Hombre desconocía enlace matrimonial Otto Vargas M.y Rónald Moya ovargas@nacion.com Desde hace 25 años, Rafael Antonio Ulate ha compartido su vida con Marta Eugenia Montero, unión de la que nacieron cuatro hijos. Sin embargo, desde el 18 de julio del 2006 este auxiliar de construcción, vecino de Guararí de Heredia, está casado con una extranjera: Alejandra Parra Sánchez. “Me extraña. Yo a esa persona no la conozco. No me he casado”, indicó el jueves pasado, día en que La Nación lo contactó. Ulate, de 42 años, aparece casado en el protocolo de una abogada herediana, la misma que unió a un grupo de vecinas de Guararí con extranjeros “a cambio de dinero”, según denunciaron ante Migración. La extranjera, por su parte, no dudó en señalar a Ulate como su esposo, aunque advirtió: “De eso no quiero hablar”. Parra dijo conocer a la abogada que la casó; su esposo no. “A mí no me ofrecieron dinero para casarme. Me extraña esta situación. No sé qué pasó”, comentó Ulate. ¿Red? Las mujeres denunciantes señalaron a una vecina de La Milpa, en Guararí, a una contadora y a una abogada de Heredia como las encargadas de los enlaces. La primera de ellas negó formar parte del grupo. “De eso no sé nada. Nunca me he metido en esas cosas ni he escuchado nada de matrimonios con extranjeros”, señaló. Su hija de 16 años se casó hace 10 meses con un foráneo. Además, uno de los menores que contrajo matrimonio –y quien dijo ser pariente de esa vecina– sostiene que ella le ofreció el negocio. “Me dijeron que tenía que esperar un año para que me dieran el divorcio. Llevo ocho meses casado y solo espero que se cumpla el año para salir de esto”, manifestó. Enlaces. La contadora también rechazó cualquier vínculo con la actividad. “El que está libre, Dios lo libra. No tengo nada que ver en ese asunto”, puntualizó. Aunque admitió haber remitido parejas a la abogada para que las casara –dice que solo de nacionales–, asegura que lo hizo como un favor y no por común acuerdo. “Mi relación con esa abogada es estrictamente profesional. Esas mujeres (las denunciantes) son mayores de edad; nadie las obligó a casarse”, sentenció. A lo largo de la semana La Nación intentó conversar con la notaria, pero solo fue posible contactar a una asistente. “Este es un bufete serio. Los matrimonios están legales. Las circunstancias en que se dan los enlaces son externas a nosotros. “No podemos determinar si alguien recibió dinero. La licenciada siempre analiza los casos antes de protocolizar la unión”, comentó la asistente. Ella rechazó que los vínculos se formalicen sin la presencia de los dos cónyuges, como denunciaron las vecinas de Guararí. “Todos los que se casan son mayores de edad”, agregó. Al consultarle sobre el caso de “Keneth” –contrajo matrimonio a sus 17 años–, la asistente se limitó a decir que ese tipo de uniones son posibles siempre y cuando exista el consentimiento de los padres. “No hay nada ilegal”, concluyó.
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