|
|
|||||
|
|
Asegurador, a tus seguros Alejandro Urbina aurbina@nacion.com Director El Instituto Nacional de Seguros suspendió – temporalmente – su programa de créditos hipotecarios. Si la CCSS hiciera lo mismo, nos beneficiaríamos los ase- gurados. Ninguno de estos programas se justifica desde el punto de vista financiero. Para invertir reservas, existen al menos dos especialistas idóneos: el Banco Nacional y el de Costa Rica. La valiente decisión del presidente ejecutivo del INS, don Guillermo Constenla, y de su junta directiva sirve de ejemplo a sus homólogos en la Caja. Aunque un cierre definitivo hubiese sido preferible, las atinadas razones de la “suspensión indefinida” expuestas por don Guillermo ameritan emulación por el presidente de la CCSS, don Eduardo Doryan. El INS obtiene un rendimiento financiero en su cartera de préstamos inferior al de mercado. Por el bajo rendimiento, las reservas, en lugar de aumentar, decrecen. Una ineficiente administración del cobro perjudica todavía más la salud financiera de las reservas del INS. Como si esto fuera poco, el anacrónico sistema promueve el clientelismo y las “malas costumbres” por parte de los empleados. Pudiera ser que esta última razón explique por qué tantas administraciones anteriores lo mantuvieron vigente. El estudio de la Contraloría sobre la administración de los préstamos en el INS confirma el abuso y el pésimo rendimiento de la cartera. El 70% de los créditos de vivienda –a tasas subsidiadas – que otorgó el INS el año pasado, se destinaron a los empleados de la propia institución. De ¢960 millones prestados en el 2006, los empleados recibieron ¢670 millones a una tasa 3,75% menor que la del mercado. Según la Contraloría, la morosidad de la cartera del INS duplica el nivel máximo de riesgo recomendado. Así, la cartera de ¢55.000 millones en créditos hipotecarios que maneja el INS rinde un paupérrimo 8,12%: un retorno negativo en términos reales. Esta sabia decisión del INS le permitirá precisamente aumentar el rendimiento de sus reservas, bajar sus costos de administración y, eventualmente, mejorar las condiciones de las pólizas que nos ofrece a los costarricenses. De paso, si trasladara la administración de estos créditos y de sus futuras reservas a la banca estatal, también se fortalecería el sistema financiero nacional. Los guarismos correspondientes a la cartera del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte de la CCSS todavía no se conocen. Sin embargo, aunque su rendimiento fuera mayor, su morosidad, menor y ni un solo préstamo se hubiese otorgado en la CCSS por clientelismo político o amiguismo institucional, vale la pena que don Eduardo emule a don Guillermo. Para duplicar el positivo efecto que deviene de trasladar la administración de las reservas a la banca, basta hacer caso al consabido adagio popular del zapatero: asegurador, a tus seguros.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |