 Manifestación en contra de la visita de Bush
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MEXICO (AFP) -
El presidente de México, el conservador Felipe Calderón, espera a su par estadounidense George W. Bush con una cargada agenda que incluye comercio, seguridad y narcotráfico, pero encabezada por el espinoso tema migratorio, motivo recurrente de roces diplomáticos.
A pesar de la afinidad ideológica entre ambos gobiernos, la migración ilegal -de casi 500.000 personas al año- dominará los encuentros de Bush y Calderón en la Hacienda Temozón, a unos 45 km de la ciudad de Mérida, en el estado de Yucatán (este).
Si bien Estados Unidos descarta a corto plazo un acuerdo migratorio, el gobierno de Calderón considera que existe una "ventana de oportunidades" en caso de que el Congreso de Estados Unidos, controlado por los demócratas, decida aprobar una reforma migratoria, expresó el mes pasado el embajador mexicano en Washington, Arturo Sarukhán.
Bajo esa condición, México buscará un acuerdo sobre la materia, medida con la que podrían beneficiarse los más cinco millones de mexicanos -de un total de 11- que viven en forma ilegal en Estados Unidos, y que junto con los migrantes documentados enviaron en 2006 remesas por 23.054 millones de dólares.
La tensión migratoria en ambos lados de la frontera se agudizó desde el 26 de octubre, cuando el presidente estadounidense firmó una ley que permite construir un muro de 1.200 kilómetros en el límite sur con México.
Luego de visitar Brasil, Uruguay, Colombia y Guatemala, como parte de una gira a los países cercanos de Estados Unidos en la región, Bush también escuchará de su homólogo mexicano la propuesta de modificar el mandato del Banco de desarrollo de América del Norte (Nadbank, por sus siglas en inglés).
El Nadbank, una institución financiera creada en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), se dedica a financiar proyectos ambientales en la frontera entre México y Estados Unidos, pero Calderón considera que la entidad también podría otorgar créditos en infraestructura a los estados mexicanos altamente expulsores de trabajadores.
A su vez, Bush dará seguimiento a la cooperación bilateral en materia de seguridad y combate al narcotráfico, tras la extradición a Estados Unidos de 11 capos de la droga mexicanos, entre ellos Osiel Cárdenas, jefe del cartel del Golfo.
Los dos mandatarios están interesados en adoptar medidas adicionales en seguridad y combate al crimen organizado, según adelantó el 16 de febrero el secretario de Seguridad Interna estadounidense, Michael Chertoff.
En lo que se refiere al comercio, el presidente de México pretende conseguir mejores condiciones para la producción y exportación agrícolas ante la próxima apertura arancelaria del sector.
En 2008, los tres países que integran el TLCAN (México, Estados Unidos y Canadá) eliminarán sus aranceles para la importación y exportación de maíz y frijol, principalmente, escenario para el que los productores mexicanos aún no están preparados.
"Seguiremos negociando con Estados Unidos y Canadá, y, concretamente, éste será un tema que trataré (...) con el presidente Bush aquí en México para que obtengamos mejores condiciones de producción y comercialización para nuestros productores de maíz, fríjol, azúcar y leche", dijo Calderón hace tres semanas.
A diferencia de las fuertes manifestaciones de oposición que Bush enfrentó en Brasil y Uruguay, en México la llegada del mandatario estadounidense no ha despertado a los colectivos "altermundistas" o de izquierda, aunque este lunes la organización Greenpeace realizará una protesta en Mérida.
Desde la semana pasada se extremaron las medidas de seguridad en esta apacible ciudad. Bush finalizará el miércoles próximo en México su gira latinoamericana.
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