 Un hombre se manifiesta contra los diputados expulsados del Congreso
(AFP)
|
QUITO (AFP) -
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo el jueves que la oposición fue vencida y que avanza de manera "irreversible" hacia una Asamblea Constituyente, un día después que la corte electoral destituyera a 57 congresistas de la coalición de derecha acusándolos de obstruir ese proceso.
"Vamos a esa Asamblea, ya están vencidos, hagan lo que hagan la consulta popular es irreversible y la Constituyente también", dijo el socialista Correa, un día después de la destitución de más de la mitad de los legisladores del Congreso de 100 diputados.
Correa remarcó que la Constituyente -cuya instalación se definirá en un plebiscito convocado para el 15 de abril por el Tribunal Supremo Electoral (TSE)- "es irreversible por más que los estertores de la partidocracia clamen para evitarlo".
El TSE cesó a los 52 diputados que "sustituyeron" el martes al presidente de ese organismo, Jorge Acosta, en represalia por convocar para el 15 de abril la consulta popular sobre la Constituyente de "plenos poderes" para redactar una nueva Carta Magna.
Asimismo, destituyó a cinco congresistas que demandaron dicha convocatoria ante el Tribunal Constitucional (TC).
Pero la noche del jueves, el Congreso de Ecuador -de mayoría opositora- anunció estar dispuesto a anular su decisión de cesar en el cargo al presidente de la corte electoral, a cambio de que ésta revoque la destitución los legisladores.
"Si se han cometido excesos de parte y parte, éstos tienen que desaparecer en ambas direcciones", aseguró el titular del Parlamento, el derechista Jorge Cevallos, quien no fue cesado.
Previamente el vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), René Mougé, planteó reversar la destitución si el Congreso pone fin a las maniobras contra el proceso de Asamblea Constituyente, pero el titular del organismo, Jorge Acosta, descartó negociar.
Cevallos anunció que el viernes el Legislativo se pronunciará oficialmente sobre la decisión del TSE y convocó a los legisladores sancionados a una reunión "informal" el domingo.
El gobierno socialista ecuatoriano estimó que la crisis política que afecta al país no afectará su imagen internacional y reiteró que pretende una "revolución y transformación profunda".
"No creo que eso tenga efectos negativos en el exterior", declaró la canciller, María Fernanda Espinosa, luego de que analistas señalaran que la institucionalidad del país corre el riesgo de romperse por una pugna de poderes.
Según la funcionaria, la comunidad internacional observa con "enorme simpatía" al gobierno del presidente Correa, quien tomó posesión el 15 de enero pasado y promueve una Constituyente para elaborar una nueva Carta Política e insertar a Ecuador en el socialismo del siglo XXI que impulsa su amigo y aliado, el mandatario de Venezuela Hugo Chávez.
Los legisladores de la oposición anunciaron que denunciarán ante la OEA y "Congresos amigos" la "ilegal" destitución de sus miembros.
"Vamos a hacer denuncias en el ámbito internacional, ante la OEA y Congresos amigos", dijo el diputado democristiano Carlos Larreátegui, quien junto a los otros cesados fue impedido de ingresar al parlamento por medio millar de policías, que acordanaron desde horas tempranas la sede del Congreso.
"Estamos frente a un gobierno de facto, en este momento no hay Estado de Derecho en Ecuador, abramos los ojos estamos frente a una dictadura", insistió.
La Iglesia Católica ecuatoriana denunció que la decisión del TSE "desató una crisis político-jurídica jamás vista en el país", el más inestable de la región con ocho presidentes en una década.
|