 Miss Venezuela Daniela di Giacomo
(AFP)
|
CARACAS (AFP) -
El cirujano plástico venezolano Aldo Díaz Aponte, que viajó a Nueva York en los años 70 cuando la cirugía reconstructiva era exigida al máximo por la Guerra de Vietnam, ignoraba que su bisturí terminaría al servicio de la popular industria de la belleza en Venezuela.
Aponte, de 56 años, discípulo de dos leyendas de la especialidad, John Converse y Byrn Smith, quienes operaron al general estadounidense George Patton y al ex presidente Dwight Eisenhower, es uno de los casi 500 cirujanos que cada mes realizan unas 4.000 reconstruciones de rostros, mamas y glúteos en Venezuela.
"El principio no ha cambiado desde la guerra: volver a verse como antes", dijo a la AFP Aponte, un cirujano plástico de la Clínica Bello Campo, en un barrio exclusivo de Caracas, formado en el Instituto de Cirugía Estética de Nueva York.
Las mujeres venezolanas viven acosadas por el fantasma de la belleza perfecta desde que, el 23 de julio de 1979, Maritza Sayalero se convirtió en la primera Miss Universo de Venezuela.
El cuento de hadas que la llevó a casarse con una estrella del deporte mundial de su época, el tenista mexicano Raúl Ramírez, comenzó una saga de triunfos de Venezuela en los concursos mundiales de Belleza, como Miss Universo y Miss Mundo.
El mercado de la belleza fue tomado entonces por especialistas, como Giselle Reyes, de 40 años, dueña de Giselle's Escuela de Modelos, la entrenadora encargada de formar a todas las 'Miss Venezuela' desde 1993.
"Hay que empezar desde chiquita si uno quiere ser modelo. Mi hija Sofía tiene 3 años y ya entrena conmigo. Es muy coqueta, le veo potencial", dice entusiasmada.
La política también invade el ambiente de las mujeres despampanantes y llegó al Miss Universo.
"Tal vez el jurado tiene algún problema con Venezuela. El año pasado entrené también a la Miss Argentina que llegó a la final y la venezolana no. Puede ser un problema político con Venezuela o que quieren dar ventaja a otros países", dijo Reyes.
Alguna vez hubo una competidora que no fue operada y dejó huella: "Sí, me acuerdo de una, era hermosa, perfecta", recuerda Giselle.
Kendrys Mendoza tiene 19 años, mide 1,70, pesa 48 kilos y con esas credenciales quiere conquistar la gloria desde la emblemática escuela.
"Me gusta la clase de pasarela, quiero ser modelo como mi hermana y viajar por el mundo. Me gustaría arreglarme la nariz que la tengo muy ancha y aumentar el busto", confiesa.
Mulata imponente con cabello negro lacio cuenta un par de secretos: "Voy aparte a un gimnasio y me arreglo los dientes", dijo a la AFP, mientras tapaba su boca para disimular un aparato de ortodoncia.
Del furor no se escapan los sectores populares, ahora cautivados por la telenovela "Sin tetas no hay paraíso", del escritor colombiano Gustavo Bolívar Moreno.
Ahora los bancos y comercios han lanzado una ofensiva que ofrece créditos, rifas y premios que incluyen la cirugía estética "con la que siempre soñaste".
Un anuncio de la cadena de tiendas Locatel, promovido por la ex concursante al Miss Venezuela Layla Succar, proclama: "Con Locatel las tendrás bien puestas", para promocionar el implante de prótesis gracias a su propia tarjeta de crédito.
No hay edad para querer ser bella. "Las venezolanas, hasta de edad avanzada, están siempre pendientes de su presencia, son muy coquetas", dijo a la AFP el cirujano plástico Odoardo Millán, con 30 años de experiencia.
Venezuela está además por debajo de los precios de las cirugías en Miami y otras capitales de Latinoamérica, afirma.
En las última décadas, las intervenciones se ha incrementado en 300% y ahora las pacientes proceden de sectores populares, que acceden a un aumento de busto por casi 1.500 dólares, a reducción de mamas o aumento de glúteos por unos 1.000 dólares e implantes pectorales para hombres por casi 2.000 dólares.
Pero son los hombres los que incitan a las mujeres a operarse, incluso con las llamadas vaginoplastias o reconstrucción de la vagina y del himen, una intervención "relativamente sencilla y económica", añade Millán.
El boom es tal que el cirujano afirma que en Caracas el porcentaje de operaciones quirúrgicas "es tres a uno a favor de la cirugía estética".
|