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Foto Principal: 1523518
El 21 de abril del 2006, funcionarios de la Contraloría General observaron esta descarga de tiburones con las aletas adheridas al cuerpo mediante hilos de nailon.
Contraloría General de la República para LN
Medidas para evitar cruel e irracional caza son desacatadas, dice informe

Contraloría achaca a Incopesca tolerancia con pesca de tiburón

Peces llegan con aletas amarradas por hilos; no se aplican sanciones
Pescadores alegan necesidad de desangrar animales por salubridad

Esteban Oviedo
eoviedo@nacion.com

Una investigación de la Contraloría General de la República concluyó que el Incopesca tolera violaciones a la legislación creada para conservar los tiburones.

Dicha especie es necesaria para sostener los ecosistemas marinos, pero ha sido sometida a una creciente explotación en los últimos años, dice la Contraloría.

En el 2006, estos peces entraron en la lista de animales en extinción elaborada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

En gran parte, la caza del tiburón obedece a la alta demanda de sus aletas en el exterior.

La legislación costarricense prohíbe el aleteo, que consiste en cortar las aletas del pez y devolver el resto del cuerpo al mar.

Dicha práctica propina a estos animales una lenta agonía por la imposibilidad de moverse y es una forma irracional de aprovechar el recurso alimentario.

Por eso, la ley prohíbe desembarcar tiburones si sus aletas no están adheridas al cuerpo.

La Contraloría corroboró que el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca) permite descargar los cuerpos con las aletas cortadas, amarradas al cuerpo con hilos de nylon, mecate o cinta adhesiva.

Así lo observaron sus funcionarios en dos sitios de desembarque en abril y setiembre del 2006, incluso con la presencia de un inspector del Incopesca.

El aleteo implica un enorme desperdicio de carne rica en proteínas, añade la Contraloría, pues quienes lo practican requieren de menos campo en las bodegas y pueden buscar más tiburones.

La obligación de que los tiburones traigan las aletas adheridas en forma natura ha sido corroborada por la Procuraduría General de la República y la Sala Constitucional, pero desde mayo del 2005 el Incopesca interpretó que la adherencia podía ser artificial.

Foto Flotante: 1523439
Los tiburones son una especie de lento crecimiento, larga vida y madurez sexual tardía.
Área de Conservación Isla del Coco para LN

Carlos Villalobos, actual presidente del Incopesca, informó mediante su oficina de Prensa de que la entidad aún elabora una respuesta oficial a la Contraloría.

Razón sanitaria. Por su parte, Rodolfo Salazar Vargas, presidente de la Cámara de Palangreros, que reúne a parte de la flota tiburonera, sostuvo que es imposible descargar los tiburones con las aletas “como Dios las trajo al mundo”.

Salazar aseguró que es necesario cortar parcialmente las aletas a los tiburones por razones de higiene. Según explicó, el animal debe ser desangrado para evitar malos olores y descomposición.

Por una parte, se le cortan la cabeza y las vísceras, indicó el empresario, pero para sacar el resto de la sangre de la carne es necesario cortar las extremidades.

El corte es parcial, pues las aletas quedan adheridas por un pedazo de piel, aseguró.

El presidente del grupo de pescadores añadió que ya nadie amarra las aletas. “A nosotros nos preocupa el recurso, a diferencia de lo que cree la mayor parte de la gente”, afirmó Salazar.

Sin sanciones. La Contraloría también criticó el hecho de que el Incopesca no sanciona a los barcos encontrados con aletas sueltas. En varios casos analizados, se comprobó que el Instituto solo desautorizó la parte del cargamento que no cumplía con sus disposiciones.

Sin embargo, la ley faculta a decomisar e incluso a arrestar a los responsables. El Instituto, apunta el informe, tampoco impide nuevos descargues a los barcos extranjeros infractores ni retira la licencia a los nacionales.

Además, los investigadores notaron, en dos descargas de barcos nacionales, que los inspectores de Incopesca llegaron después del arribo, lo que impide garantizar que no se haya bajado producto antes de la supervisión.

Otra debilidad es la ausencia de funcionarios de Incopesca cuando los barcos extranjeros quitan los sellos de sus bodegas.

Aunque la Sala IV también ha ordenado al Incopesca impedir el desembarque de cualquier nave apta para el aleteo en muelles privados sin instalaciones públicas, las pescas de tiburones aún se descargan sin autorización oficial del Incopesca en sitios no autorizados.

Críticas

Permisos

Las licencias que permiten la pesca del tiburón se dan sin que exista justificación respaldada por investigaciones científicas sobre la conservación de cada especie. El Incopesca emite 63 tipos de licencias, de las cuales 43 permiten la pesca del tiburón.

Baratas

El precio de las licencias para pescar se da con base en los costos de la actividad, pero no toman en cuenta el costo del acceso a los recursos. Por ejemplo, por un barco camaronero se le cobran ¢150.000 anuales de licencia, lo que equivale a 50 kilogramos de camarón, aunque se pueden obtener exoneraciones de ¢25 millones anuales en combustible. La directiva del Incopesca se ha negado a aumentar las tarifas. No se cobra la investigación para conservar el recurso.

Plan ausente

Según los convenios internacionales firmados por el país, el Incopesca debería elaborar un plan para proteger al tiburón, pero el Instituto aún no lo tiene.

Sin datos

Aunque es su obligación legal, Incopesca no tiene bases de datos al día de pesca de tiburón.

Naves a la libre

No se registran los datos de las embarcaciones extranjeras, como su capacidad o tipo de arte de pesca, aunque eso es necesario para cuantificar el esfuerzo pesquero. Se trata de las autorizaciones a embarcaciones que desembarcan aquí, aunque pesquen afuera.

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