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Juventud preocupada Queremos heredar a nuestros hijos una Costa Rica mejorLuis Arias Monge Estudiante, UCR Todos los días, al ver los periódicos y analizar críticamente las noticias, cada vez me preocupa más la situación que vive el país. Siempre lo mismo; que el Poder Ejecutivo se frustra en su afán de dirigir el país, que, como es usual en la Asamblea Legislativa, se obstaculiza el avance de los proyectos; que la Sala IV inhibe o atrasa a los anteriores, que en las calles los encapuchados hacen bloqueos o que los sindicalistas amenazan con esto y lo otro. Ante todo esto, que nos aturde día con día, expreso una modesta opinión, con el afán de crear conciencia. Como joven costarricense, que se enorgullece de su país, exhorto a todas las instancias gubernamentales y a todos los sectores de la sociedad, para que detengamos el marasmo político que tiene frenado al país. Acciones para aportar. Al pequeño grupo de universitarios que están en contra del Gobierno y del TLC con EE. UU.: sean realistas. Sus frecuentes e inoportunas protestas e impertinentes bloqueos no son compartidos por una gran mayoría universitaria –menos a nivel nacional–, y solo perjudican la imagen que se tiene de todos los demás universitarios. ¿Por qué mejor no buscamos las acciones con las que como jóvenes podemos contribuir para hacerle frente, proactivamente, al TLC? En el caso de los sindicalistas, hasta el más ingenuo entiende que ustedes se oponen al TLC, no porque los ticos se perjudiquen, sino porque sus beneficios como sindicalistas se verían afectados. Dejen de escudarse en el pueblo y más bien sean solidarios con sus compatriotas. A los diputados opositores al TLC: como todo ciudadano común, no somos expertos sobre la totalidad de un tratado tan complejo, pero hay que reconocer que no podemos abstenernos de tener relaciones comerciales intensas con los EE. UU., como primera potencia mundial y como nuestro primer socio comercial, ya que si queremos sobrevivir a la globalización debemos hacer frente a este tratado, con imaginación, creatividad y con un esfuerzo colectivo de buscar sacarle el mejor provecho posible. Es un negocio. Está claro que el TLC no se puede renegociar hasta que sea aprobado; además, no hay que ser inocente como para saber que el Tratado es un negocio, se gana y se pierde, todo depende de cómo manejemos las relaciones comerciales y esa debería ser nuestra principal preocupación. Diputados del PAC: no soy partidario de su agrupación, pero reconozco su legitimidad política y espero, como lo dijo hace varios días el vicepresidente de la República, Kevin Casas, que actúen como un partido progresista; sin embargo, nos disgusta su actitud ante varios temas, tales como obstaculizar innecesariamente el avance en la discusión de proyectos que lo único que buscan es fortalecer el Estado, bajo una premisa única: frenar el TLC. Tampoco es válido, que, con el mismo afán, busquen a toda costa desprestigiar al presidente Arias con cuestiones que no lo ameritan y que deberían manejarse con más discreción, ya que así no solo desprestigian al Presidente, sino también al país. Lo que persigo es el consenso en proponer, con acciones concretas y directas, encaminar el país por la senda del desarrollo y el bienestar común. Seamos solidarios y demos al país las armas de la paz y el progreso que necesita en momentos tan cruciales, y los jóvenes de hoy heredemos a nuestros hijos una Costa Rica mejor.
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