 Yazid Zerhouni, ministro del Interior argelino
(AFP)
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ARGEL (AFP) -
Argelia vivió un fin de semana sangriento con la muerte de 11 personas en dos ataques, reivindicados este lunes por la rama de Al Qaida en el Magreb, que aumentan la preocupación por un recrudecimiento del terrorismo pese a que las autoridades auguran su fin próximo.
Los dos ataques se produjeron en menos de 24 horas a más de 300 km el uno del otro, en Kabilia, al este de Argel, y en Ain Defla, al oeste de la capital, dos regiones con fama de ser feudos de grupos armados islamistas.
Entre los muertos figuran siete gendarmes sorprendidos durante el relevo de su puesto de control en una carretera de Kabilia y un ingeniero ruso de la empresa Stroitransgaz, encargada de instalar tuberías de gas en Ain Defla.
Este último murió en un atentado con bomba contra el autobús del personal de su empresa, que también dejó tres muertos argelinos.
Las autoridades no habían reaccionado el lunes a los ataques, que fueron silenciados por la prensa gubernamental.
En cambio, ambos actos fueron reivindicados por la rama de Al Qaida en el Magreb, el nuevo nombre adoptado por el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), en un comunicado recibido este lunes por la oficina de la AFP en la capital de Argelia.
Al Qaida en el Magreb afirmó haber cometido el atentado de Ain Defla en honor de "nuestros hermanos musulmanes en Chechenia, que viven bajo el régimen del criminal Putin" (Vladimir Putin, el presidente de Rusia, ndr).
"Gracias a Dios, al menos diez rusos cayeron entre muertos y heridos", mientras los muyahidines (combatientes islamistas) volvieron a sus bases sanos y salvos", añadió la nota.
El martes pasado, el ministro del Interior Yazid Zerhouni reafirmó su "convencimiento" de que "los grupos terroristas tienen dificultades en el terreno. La mejor forma de evaluar la situación de seguridad es constatar que el número (de atentados) ha disminuido", agregó.
Casi 30 personas desde comienzos de febrero, y más de 50 en lo que va de año, murieron en ataques islamistas, según un recuento establecido a partir de balances oficiales y de prensa.
Las fuerzas del orden reforzaron su presencia en los últimos días en el área metropolitana de Argel, donde la población teme el regreso de los atentados con coche bomba que marcaron el final de los años 90.
Varias embajadas recordaron discretamente a sus ciudadanos las consignas de seguridad vigentes desde hace varios años, principalmente la obligación de no alejarse de las grandes metrópolis urbanas relativamente seguras y mantenerse en contacto con la cancillería.
Los ataques del fin de semana habían sido precedidos desde noviembre de 2006 por otros contra comisarías en Kabilia y en el área metropolitana de Argel.
Por otra parte, los servicios de seguridad destruyeron en los últimos días varios paquetes sospechosos en las inmediaciones de establecimientos públicos de Argel y, según corresponsales locales, varios retenes del ejército en Kabilia fueron blanco de disparos de grupos armados que no dejaron víctimas.
Las montañas de Kabilia, donde se encuentra el bosque Sidi Alí Bounab, refugio de los elementos de la rama de Al Qaida en el Magreb, son regularmente bombardeadas por helicópteros y peinadas por las fuerzas armadas.
Para Anis Rahmani, jefe de redacción de Ech-Chourouk, los últimos atentados "constituyen un desafío y un intento de intimidación de las fuerzas del orden".
La analista del diario Le Jour, Nadia Kerraz, se pregunta sin embargo si Argelia no está "registrando un recrudecimiento (del terrorismo) que va a volver a sumir (al país) en el infierno" de los atentados.
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