Búsqueda
Avanzada
Domingo 04 de marzo, 2007
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Copa Nacional Ciclismo Montaña AM-PM
Campeonato 2006-2007

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
En detalle
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2007

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:

Foto Principal: 1523722
/ LA NACIÓN

Carreteras arboladas de Costa Rica

Debe darse una acción multidisciplinaria ante las motosierras de Conavi

Nicolás Boeglin

Nicolás Boeglin (nboeglin@gmail.com)Comité Pro Bandera Azul Ecológica de San Miguel

“¿Quelle mouche les a donc piqués ?”,suele decirse en algunos países de habla francesa, cuando ciudadanos se cruzan las miradas, atónitos, intentando entender lo inentendible, buscando alguna lógica a una decisión gubernamental (antes de concluir a otra evidencia más del errático actuar del Estado).

Una extraña sensación. Para los que a diario transitamos por la carretera a Guápiles, entre Tibás y San Luis de Santo Domingo, la ruta está mudando perceptiblemente de semblante. Ya acostumbrados a la figura de los árboles que marcaban imperturba- bles las etapas del recorrido cotidiano de muchos josefinos exiliados en el verdor de las faldas del Zurquí, hoy, detrás de nuestros volantes, obnubilados por la presión del tiempo y los inherentes peligros de la conducta vial, una extraña sensación de vacío nos embriaga, sin saber exactamente qué nos falta, apesadumbrando nuestro diario trajinar. ¿De dónde provendrá? Desde el mes de diciembre pasado, cuadrillas del Conavi han procedido a una verdadera tala de varios frutales, pero también de especies nativas (guachipelín, guajiniquil, jucó, corteza amarilla, damas) y otras especies sembradas a orillas de la ruta 32. Los hermosos y radiantes “llamas del bosque”, cuya iluminación diurna conmovía la mirada en la recta del Restaurante Doña Lela, hoy yacen postrados e insignificantes, a un costado. El 30 de enero, un hermoso poró gigante que anunciaba majestuosamente, cual faro en el mar, el puerto de San José, sufrió la misma suerte.

San Miguel y sus árboles. Son muchos los habitantes de San Luis y San Miguel, que, en los años 80, fueron llamados a sembrar estos árboles, bajo la entusiasta supervisión de un “comité de recursos naturales”: un comité vecinal creado por un visionario agricultor de la zona, don Carlos Manuel Rojas Chacón (más conocido como Cuco ). Transcurridos 25, 30 años desde aquellas alegres celebraciones del Día del Árbol, estos mismos pobladores y sus hijos ven ahora, aterrados, cómo el Conavi ha procedido a destruir parte de su visionaria obra embellecedora en ambas marginales: el imaginarlas un solo instante sin árboles (según una directriz externada por los dos ingenieros civiles el 30 de enero a funcionarios de la Municipalidad de Santo Domingo y del Minae) tiene hoy a la comunidad migueleña profundamente consternada. Varios guayabos, mangos, nísperos yacen ahora en el suelo, y sus frutas, quedarán para el recuerdo. Hermosas especies forestales que hasta enero pasado abrazaban generosamente a los conductores provenientes del Zurquí hoy yacen amputadas, y la carretera, triste y desolada.

Seguridad vial y árboles. Este tramo de la ruta 32 es ciertamente de cuidado. Hay que agradecer a la actual Administración el haber procedido a la debida señalización y limpieza de este tramo. Aun así, suelen ocurrir percances a la altura del Restaurante Doña Lela, o el cruce de San Luis, o el del Barrio Socorro. Por impaciencia, imprudencia, y temeridad de los conductores y de los mismos peatones, y por los “cuellos de botella” matinales en dirección de San José que provocan rampas de acceso a la pista mal diseñadas. Pero las ramas de los árboles, ¿en algún percance fueron causa directa de un accidente de gravedad en esta precisa parte de la carretera? Cuesta creer que el nuevo criterio de seguridad vial desarrollado por las dos bellas jerarcas del MOPT sea el de eliminar todo árbol que cubra con su generosa sombra las carreteras del país.

¿Será que las actuales autoridades de Costa Rica quieren deshacerse de sus hermosas carreteras arboladas, como el túnel de ramas entre Guápiles y Guácimo, entre Orotina y playa Herradura, entre Esterillos y Parrita, o entre Miramar y Cañas? ¿Quién no ha disfrutado de esta fresca y hermosa sombra? ¿Cuantos ojos cansados de conducir no encuentran ahí regocijo y reposo, aún que sea por un breve momento, para proseguir la ruta? Los vecinos de estos y otros tramos del país deben permanecer alertas y no permitir, como nos sucedió, que se talen estas hermosas especies que sombrean y embellecen sus carreteras. Es perfectamente entendible que en algunos casos, árboles viejos o amenazantes ameriten un corte o, algunas ramas de ciertas especies, una poda, pero lo es mucho menos un corte definitivo de árboles sobre 3 ó 5 kilómetros de carretera.

Los árboles plantados a sus orillas forman parte íntegra del entorno y de las bellezas escénicas de Costa Rica, además de su innegable efecto como barrera sónica. Resulta difícilmente creíble que puedan ser considerados como causa del creciente número de accidentes que en ellas regularmente ocurren. Invitamos a evaluar los tocones dejados por el Conavi: su excelente estado, la distancia que los separa del borde de la pista no incitan a considerarlos como una amenaza. Además, estos árboles contuvieron desde más de 30 años ambos taludes de las marginales a la pista, frenando la erosión superficial por escorrentía. Privada de esta contención natural que constituye el sistema radicular, es de prever que la tierra empezara a verterse hacia la pista.

Espacio de recreación. Finalmente, queremos indicar que, además de su belleza escénica, y sus innegables beneficios, estos árboles han contribuido a transformar a estas dos marginales a la pista 32 en espacios recreativos para vecinos de la zona, pero también para habitantes de cantones del Norte (Tibás, Moravia, Guadalupe y otros), que cada fin de semana vienen a recoger frutas con sus hijos y esparcirse o simplemente respirar un poco de aire puro que tanta falta le hace a San José. Aunado a ello, un sinnúmero de adeptos de la marcha, del caballo y del ciclo utilizan regularmente estas dos paralelas a la ruta 32 para abocarse a su deporte. Es decir que estas dos marginales deberían ser consideradas (y consolidadas) como zonas de esparcimiento familiar y deportivo de los cantones del norte de la capital, espacios que impulsan por otro lado instituciones a cargo de la salud, planeamiento urbano y reordenamiento territorial de la GAM (Gran Área Metropolitana) con el apoyo de la Unión Europea.

Sería oportuno que las jerarcas del MOPT expliquen qué motivó semejante tala en este tramo de la ruta 32 y expliciten a la opinión los criterios técnicos que guían a las cuadrillas del Conavi desde diciembre del 2006 en las distintas carreteras arboladas nacionales. Resulta paradójico (y hasta cierto punto desconcertante...) que la actual Administración, promotora del país para liderar en Naciones Unidas al Consejo del PNUMA, autora de una novedosa alianza mundial por la conservación de los bosques tropicales, y más recientemente, de una innovadora propuesta relativa al “balance neutro” de carbono, sea la que procede a talar (y no podar) los árboles plantados a orilla de las carreteras (léase al respecto el artículo de Federico Paredes,Podar o Talar , LN, Opinión, 08/02/2007).

Creemos impostergable iniciar desde ya una reflexión más abierta con las autoridades, con paisajistas (véase Joanna Cruz,Un progreso bien entendido , LN del 5/02/2007), pero también con diseñadores urbanos, arquitectos e ingenieros y otras entidades sobre posibles opciones para conservar las hermosas carreteras arboladas de Costa Rica. Esto sí, dada la voracidad de las (afiladas) motosierras del Conavi, esta reflexión debería iniciarse sin más preludios.

Sala de Redacción
Latinoamérica Ya
Mundo Ya
Deportes Ya
Gente Ya
Nuevas Tecnologías


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Suplemento Caja de Cambios
Suplemento Autos 2007
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta