 Presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad
(AFP)
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RIAD (AFP) -
El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, realizó este sábado una visita relámpago a Arabia Saudí en la que mantuvo una serie de reuniones con el rey Abdalá destinadas a apaciguar las tensiones en la región.
Ahmadinejad, que efectuó su segunda visita al reino, cenó con el monarca saudí, quien también lo recibió a su llegada a una base aérea de Riad, según un corresponsal de la AFP presente en el lugar.
Arabia saudí e Irán acordaron trabajar juntas para contrarrestar los complots enemigos destinados a dividir el mundo islámico, declaró la mañana del domingo el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad a su regreso a Teherán.
"Los complots fomentados por los enemigos con objeto de dividir el mundo del Islam fueron abordados", indicó Ahmadinejad en conferencia de prensa.
"Los saudíes y nosotros somos plenamente conscientes de las amenazas de nuestros enemigos y las condenamos. Pedimos a todos los musulmanes que sean conscientes de los complots y estén alertas", añadió.
El presidente iraní no precisó de qué enemigos hablaba.
Por otra parte, subrayó que las conversaciones también tocaron los temas palestino e iraquí. "Tenemos puntos de vista comunes al respecto", declaró. El presidente declinó indicar si la crisis en Líbano salió a colación.
La agencia oficial saudí SPA indicó con anterioridad que el presidente Ahmadinejad, y el rey Abdalá acordaron la noche del sábado luchar contra los intentos de atizar el conflicto entre sunitas y chiitas.
Ahmadinejad expresó asimismo su respaldo de Irán a los esfuerzos saudíes para calmar la situación en Líbano y resolver la crisis política en ese país, agregó SPA.
Los dos estadistas insistieron además en la necesidad de preservar la unidad nacional de Irak y garantizar la igualdad entre sus ciudadanos.
Ahmadinejad y el rey Abdalá se reunieron por última vez en diciembre de 2005, en un breve encuentro al margen de una cumbre islámica en La Meca.
Pese a un diálogo continuo, las relaciones entre ambas potencias regionales siguen siendo tensas. El reino saudita, cuna del rito musulmán sunita, se preocupa por la creciente influencia del Irán chiita en Oriente Medio, sobre todo en Irak y Líbano.
Riad y Teherán desean coordinar sus posiciones antes de la celebración, el 10 de marzo, de la conferencia internacional de Bagdad convocada por el gobierno iraquí para intentar lograr la paz en el país, según Anwar Eshki, director de un centro de investigaciones privado con sede en la localidad saudí de Yedda.
Irán ha aumentado su influencia en Irak, país dirigido actualmente por chiitas, y en el Líbano, donde apoya al fuerte movimiento chiita de Hezbolá.
Arabia Saudí, por su parte, es uno de los principales aportadores de fondos al Líbano, pues mantiene estrechos lazos con el gobierno del primer ministro, Fuad Siniora, también apoyado por los países occidentales.
Según comentaristas sauditas, la visita de Ahmadinejad es prueba de la voluntad de ambos países de desplegar esfuerzos para resolver las crisis regionales en un momento en que Teherán está duramente presionada por Occidente para que renuncie a su programa nuclear.
Riad, por su parte, intenta evitar que el tema nuclear iraní desemboque en cualquier tipo de enfrentamiento militar entre Irán y Estados Unidos.
Para Bandar Al Aiban, jefe de la comisión de relaciones exteriores de la asamblea consultiva saudí, la visita de Ahmadinejad muestra que Irán busca la ayuda de Arabia Saudí para acabar con las presiones occidentales sobre su programa nuclear.
Teherán siempre ha sostenido que sus ambiciones nucleares son exclusivamente civiles, mientras que para los occidentales son sólo una tapadera para fabricar bombas atómicas.
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