 Alan García de visita en Ecuador
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LIMA (AFP) -
El Gobierno del presidente Alan García se encuentra en medio de una tormenta de escándalos por una serie de irregularidades en los procesos de licitaciones y compras que costó la renuncia de la titular del Interior y que el ministro de Educación esté al borde de la dimisión.
El remezón provocado por los cuestionamientos en dos procesos de licitación -uno en el ministerio del Interior y otro en Salud- se vio agravado por la anulación de un concurso de compra de miles de útiles escolares para el programa de alfabetización, por sobreprecios.
Una norma publicada en la gaceta oficial da cuenta de la anulación de la compra de útiles escolares para 213 localidades y también anuncia la destitución de los responsables de la irregular licitación.
"Se ha descubierto un incidente lamentable, se ha detectado la inflación de precios en la compra de cuadernos para los programas de alfabetización", dijo el ministro de Educación, José Antonio Chang.
"Hemos tomado una decisión drástica, no podemos permitir que la plata del Estado se maneje irregularmente, inmoral e irresponsable", agregó.
El presidente García reveló en la víspera que para evitar más escándalos en las compras se establecerá un sistema de comisiones externas a los ministerios "para que el gobierno no se contamine con ninguna sospecha".
Las comisiones serán integradas por representantes de colegios profesionales y expertos en cada tema.
Sin embargo, el régimen ya está sufriendo los estragos del escándalo por corrupción en la compra de 469 patrulleros para la Policía Nacional, que es investigado por una comisión del Congreso y que precipitó la renuncia de la titular del sector, Pilar Mazzetti.
Una comisión de expertos nombrada por el Premier Jorge del Castillo logró que la compañía ganadora de la licitación reduzca en 11.031.040 nuevos soles (unos 3,4 millones de dólares) el costo total de los patrulleros.
La saliente ministra advirtió, sin dar nombres, a su reemplazante de la presencia de "círculos de corrupción" en torno al ministerio del Interior.
De otro lado, el ministro de Salud, Carlos Vallejos, se encuentra en sala de espera a raíz de la compra de 96 ambulancias sobrevaloradas.
Vallejos, que había denunciado la compra de ambulancias en mal estado durante el gobierno del ex presidente Alejandro Toledo (2001-2006), adquirió 96 de esos vehículos a la misma empresa que él cuestionó y que vendió los patrulleros al ministerio del Interior.
Este hecho fue criticado por la Comisión de Fiscalización del Congreso, que anunció una severa investigación, además de los duros cuestionamientos públicos del mandatario.
"Cuando he visto el caso de los famosos patrulleros o el las ambulancias, yo sé que no hay inmoralidad por parte de los ministros, pero hay dejadez, negligencia, desidia, porque todos necesitamos saber a qué precio se compra y no dejar en manos de la oficina de administración", dijo García.
"Necesita cada ministro seguir al día de qué se está comprando y a qué precio, y siempre exigir un menor precio. Y si usted es ocioso y no quiere darse el trabajo de ver bien los precios, váyase, el dinero del pueblo hay que cuidarlo como si fuera oro", agregó.
Otra sombra de corrupción opaca al gobierno. Esta vez, el escándalo fue protagonizado por el ex policía antiterrorista Benedicto Jiménez (actual jefe del Instituto Nacional Penitenciario) quien dirigió la unidad policial que en 1992 capturó al jefe del grupo maoísta Sendero Luminoso, Abimael Guzmán.
Según la Procuraduría Antidrogas, la computadora del empresario y acusado de narcotráfico Fernando Zevallos tenía archivados mensajes de correo electrónico presuntamente remitidos por Jiménez, con información de dos policías que vigilaban a Zevallos.
Jiménez negó la acusación y la atribuyó a una maniobra de sus enemigos, a tiempo de declararse dispuesto a ser investigado, lo que el ministerio de Justicia encargó a la Fiscalía de la Nación.
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