 Modelo presentando diseños de John Galliano
(AFP)
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PARIS (AFP) -
Muñeca de porcelana con vestido de estampado florido, niña con joyas vistosas, otras más masculina con boina, ondina con vestido largo arácneo: la mujer tendrá múltiples rostros el próximo invierno a juzgar por la colección de prêt-à-porter presentada la noche del sábado por John Galliano.
Recibidos por un campesino como los de antes sentado en haces de heno en compañía de sus perros, los invitados descubrieron en el Carreau du Temple de París un universo surrealista y encantado en el que convivían un "garden party", un gabinete de curiosidades, una granja...
Al son de "Paname" o "La vie en rose" al acordeón, deambularon entre mesas recargadas de candelabros encendidos y una multiplicidad de objetos -patatas esparcidas encima de una espuma, vaca de bronce, teléfono antiguo, formas de madera... Helechos y palmeras surgían de jarras antiguas, naipes por el suelo, un esqueleto estaba tocado con una boina.
Una joven masculina con traje y corbata, sentada en un velador degustaba un vaso de vino, una dama con capellina negra comía chocolates en una carreta, una mujer oronda pelaba patatas y espetaba entre risas "creo que la patata volverá a estar de moda"; dos hombres, uno ataviado de marino, devanaban en una cama, un maître de hotel se abría paso con una bandeja llena de macarrones, pero estaba prohibido tocarlos porque formaban parte del decorado.
Los invitados sacaban abundantes fotos de este entorno sorprendente con sus teléfonos celulares antes de empezar el desfile.
En una exuberancia de muselina, terciopelos, volantes, bordados, se sucedían mujeres de encanto a veces teatral y un poco anticuado, con faldas cortas de volante superpuestos, abrigo corto rojo oscuro con aplicación de flores de pétalos de tejido, vestido de muselina y terciopelo, capas de piel de color rojo, pequeñas como unas mañanitas.
Un puf parecía modificar una silueta, un cuello de muselina marrón se hojaldraba generosamente, rayas de encaje y piel adornaban un vestido de talla Imperio, botoncitos se alineaban en una espalda.
Largos vestidos negros estaban bordados con cristales, se aligeraban también con incrustaciones de encajes, se llevaban con una boina con aire de vinilo sobre peinado carré al estilo Louise Brooks. Faldas de encaje transparente se complementaban con una chaqueta entallada negra, con una varilla bajo el brazo.
"Las criaturas a cuatro patas son las bienvenidas" en el desfile, precisaba la tarjeta de invitación.
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