 Hinchas de Boca enfervorizados por su club
(AFP)
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BUENOS AIRES (AFP) -
Barrabravas (hinchas violentos) del club Boca Juniors imparten clases a "ultras" del Real Madrid, mexicanos, colombianos y ecuatorianos para motivar a sus futbolistas, pero se duda si son inocentes sesiones de canto o entrenamiento para combatir adversarios.
La televisión argentina difundió sorprendentes imágenes en las que apareció Rafael Di Zeo, líder de los barrabravas 'xeneizes', dando una charla a unos 50 fanáticos de otros países, a cielo abierto, en una zona parquizada aledaña al estadio La Bombonera, en pleno barrio porteño de La Boca.
"Esto no es nuevo. A la 'barra' de Boca (en la tribuna) vienen hinchas del exterior. Les enseñamos cómo moverse", dijo después a una radio porteña Di Zeo.
Sobre el jefe de la temida 'La Doce', nombre con el cual se conoce a los hinchas boquenses, pesa una condena de casi cuatro años de prisión por graves lesiones causadas en una riña a hinchas del club Chacarita Juniors, aunque la pena está en suspenso tras haber sido apelada.
"El día que jugamos con River Plate (este verano austral, por la Copa de Verano) vinieron ultras' del Real Madrid. Ellos querían aprender canciones, ver cómo nos movemos con las banderas y todo eso", relató.
Los 'ultras' de la escuadra merengue son aficionados radicales que suelen enfrentarse con otros del llamado 'Frente Atlético', del Atlético de Madrid, además de protagonizar incidentes, amenazas, insultos e invasión de canchas.
A los violentos españoles, como a otros de Latinoamérica, los atrajo imitar la festiva modalidad de aliento desde las tribunas a los colores favoritos que los hinchas argentinos organizan en las tribunas de fútbol.
Dichas costumbres que en Argentina se denominan "hacer hinchada" se hicieron populares en otros países por su colorido y ruidoso folklore de estribillos ingeniosos inspirados en temas de moda.
"También vinieron para interiorizarse de nuestras cosas gente de México, Ecuador y Colombia", agregó Di Zeo.
El jefe barrabrava aseguró que las "enseñanzas no tienen nada que ver con la violencia" y sostuvo que "en Boca hace mucho tiempo que no hay incidentes".
"Nosotros solamente vamos a pelear si nos buscan pelea. No somos unos diablos, pero tampoco somos santos", confesó este hombre a quien la revista Veintitrés le dedicó hace dos semanas una portada, tras fotografiarlo mientras tomaba un zumo en una reposera en el exclusivo balneario atlántico de Pinamar.
El 'pope' de los radicales boqueneses aparecía en la fotografía rodeado de bellas mujeres en bikini, en tanto la revista contó que firmaba autógrafos en la playa, adonde llegaba manejando una portentosa camioneta.
Pero ni Di Zeo ni uno de los líderes de los barrabravas de River, Alan Schekler, pudieron presenciar aquel partido amistoso que River le ganó a Boca 2-0 al disponer las autoridades la prohibición de su entrada al estadio.
Los hechos de violencia crónicos que sufre el fútbol argentino desde los años 40 provocaron este verano austral la muerte de un adolescente en Mendoza (oeste) y heridas de bala a otros, con un saldo de numerosos heridos, detenidos y destrozos en varias canchas.
La prensa local contó que después del "curso" de hincha que imparten los fanáticos boquenses, los barrabravas de otras latitudes se llevan discos compactos con grabaciones de los cánticos de 'La Doce' para adaptarlos a sus propios clubes.
Las hinchadas argentinas han mostrado durante décadas una doble faz, porque por un lado contribuyen al espectáculo con la pasión por sus equipos y por otro lo destruyen cobijando a delincuentes y criminales, según los historiadores.
Entre 190 y 250 personas han muerto desde 1939 en hechos relacionados con el fanatismo por el fútbol y la violencia social.
"Cada partido es una guerra. Se sabe cuando empieza, pero no cuando termina", ha declarado el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Julio Grondona.
Mientras tanto 'La Doce' ofrece sus cursos de perfeccionamiento, sin que aún quede claro si se enseña música o artes marciales.
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