 Benedicto XVI oficiando una misa
(AFP)
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CIUDAD DEL VATICANO (AFP) -
El papa Benedicto XVI pidió a las autoridades chinas "el respeto de una auténtica libertad religiosa" y rechazó la idea de una iglesia sometida a Pekín e independiente del Vaticano, en su carta al clero y a los católicos de China dada a conocer este sábado.
El Papa se declaró "abierto a las negociaciones" con el gobierno chino, pero subrayó que se necesitará "tiempo y buena voluntad por ambas partes" para lograr "la normalización de las relaciones con la República Popular China". La Santa Sede y China no sostienen relaciones diplomáticas desde 1951, cuando el Vaticano reconoció a Taiwán, la isla sobre la que Pekín reivindica su soberanía.
En su carta, cuya aparición era esperada con gran expectación, Benedicto XVI asegura que la Iglesia "invita a los fieles a ser buenos ciudadanos, colaboradores respetuosos y activos en pro del bien común de su país". Pero "está claro también que la Iglesia pide al Estado garantizar a esos mismos ciudadanos católicos el pleno ejercicio de su fe, en el respeto de una auténtica libertad religiosa", añade.
Benedicto XVI pide también a China libertad para nombrar obispos y subraya que la idea "de una Iglesia independiente" del Vaticano "es incompatible con la doctrina católica". Sin embargo, el Pontífice subraya su deseo de que "se llegue a un acuerdo con el gobierno (chino) para resolver ciertos temas concernientes a la elección de los candidatos al episcopado", la forma de hacer público "el nombramiento de obispos y el reconocimiento de esos nuevos prelados por parte de las autoridades civiles".
Asimismo, Benedicto XVI asegura en su misiva a todos los católicos chinos -divididos entre una iglesia clandestina fiel al Vaticano y una oficial- su "proximidad fraternal", al tiempo que les hace un llamamiento a "la unidad" y "la reconciliación" bajo su autoridad.
En este espíritu de unidad, el Papa afirma que todos los obispos, incluso los que no solicitaron el reconocimiento del Vaticano, "ejercen válidamente su ministerio". Sin embargo, Benedicto XVI no reconoce ninguna legitimidad a la colegialidad de los obispos católicos de China constituida bajo la autoridad del régimen comunista de Pekín, ni a "la asociación patriótica" que controla la Iglesia oficial. "La pretensión de ciertos organismos, creados por el Estado y extraños a la estructura de la Iglesia, de ponerse por encima de los obispos y de guiar la vida de la comunidad no corresponde a la doctrina de la Iglesia", reitera.
La carta del Papa "a los obispos, sacerdotes, personas consagradas y a los fieles laicos de la Iglesia católica en la República Popular China" era esperada desde el 20 de enero, cuando se celebró en el Vaticano una reunión sobre la situación de la iglesia en China, país que cuenta con 12 millones de católicos.
La Santa Sede hizo saber recientemente que la misiva papal fue enviada ya previamente a las autoridades de Pekín.
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