 Representante comercial de Estados Unidos Susan Schwab
(AFP)
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WASHINGTON (AFP) -
Estados Unidos y Corea del Sur firmaron este sábado un histórico tratado de libre comercio, el mayor acuerdo comercial de Washington en 15 años, pero miembros del Congreso sugirieron que podrían no ratificar el pacto.
"Es un gran día para el comercio internacional", dijo la representante comercial norteamericana, Susan Schwab, mientras firmaba el acuerdo con su homólogo surcoreano Kim Hyun-chong.
La mayoría de legisladores demócratas han asegurado que votarán en contra del acuerdo a menos que sea enmendado y se refiera a las barreras no arancelarias de Corea del Sur, especialmente en la industria automotriz.
Pero Schwab dejó en claro que el tratado "permanecerá como está, sin enmiendas", agregando que el Congreso controlado por los demócratas "llegará a entender los detalles y lo persuasivo que es el acuerdo".
"No debemos retroceder", dijo Kim, llamándolo un acuerdo integral con "enormes beneficios" para ambas partes.
El acuerdo se concretó horas antes de que la autoridad de "fast track" (vía rápida) para negociar tratados comerciales del presidente George W. Bush expire la medianoche del sábado.
La Autoridad de Promoción de Tratados (TPA, por sus siglas en inglés) permite a la Casa Blanca negociar acuerdos comerciales que no pueden ser enmendados por el Congreso, sino que deben ser aprobados o rechazados como un todo.
Bush pidió al Congreso, en un comunicado, que ratifique el tratado, diciendo que este traerá un "beneficio considerable" para los norteamericanos y potenciará la asociación entre Estados Unidos y Corea del Sur, que aseguró ha servido como una fuerza para la estabilidad y prosperidad en Asia.
"Generará oportunidades de exportación para agricultores estadounidenses, rancheros, manufactureros, y proveedores de servicios, promoverá el crecimiento económico y la creación de empleos mejor pagados en Estados Unidos, y ayudará a los consumidores estadounidenses a ahorrar dinero y se les dará mejores alternativas", dijo.
El acuerdo comercial con Corea del Sur es el mayor firmado por Washington desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte de 1993, y ambas partes concluyeron las negociaciones el 1 de abril, tras 10 meses de conversaciones.
Líderes demócratas, incluyendo a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y la candidata presidencial Hillary Clinton, así como varios legisladores republicanos, se oponen al acuerdo, preocupados de que incremente el déficit comercial estadounidense reduzca puestos de trabajo y haga menos competitivo al país.
"No podemos apoyar (el acuerdo) como está negociado actualmente", dijeron Pelosi y cuatro influyentes legisladores demócratas en un comunicado el viernes.
Una enmienda que busca estándares laborales y ambientales más fuertes fue incluida en el pacto a último minuto luego que el gobierno y el Congreso llegaran a un acuerdo bipartidista en mayo para incluirla en todos los tratados comerciales.
El comercio de bienes entre Corea del Sur y Estados Unidos fue valorado el año pasado en 78.000 millones de dólares y estudios indican que el tratado aportará entre 17.000 y 44.000 millones de dólares anuales a la economía norteamericana.
Washington cree que si el convenio es ratificado por ambos países, puede desatar una ola de liberalización del comercio y una reforma económica en Oriente, donde actualmente tiene tratados similares sólo con Singapur y Australia.
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