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Opinión Harold Leandro C. hleandro@nacion.com redactor El peor de los males de toda actividad humana es la falta de memoria. Esta situación condena a repetir, como noria, los mismos errores. Eso y no otra cosa sucede en el deporte costarricense. La historia nos enseña, una y otra vez, que sin planificación a largo plazo no se pueden construir las bases que darán frutos en el ámbito nacional e internacional. Uno y otro gobierno ha dado muestras de un gran desinterés por meterle el diente con una política adecuada al tema. Se entiende que el deporte no es prioridad. Que el combate a la pobreza, la infraestructura vial, la seguridad ciudadana ocupan la agenda de los gobernantes. Pero no es escusa para dejar de plantearse, con lo mínimo de recursos y dinero, la posibilidad de abrir espacios para la reflexión y estudio de las circunstancias que ayudarían a mejorar. Excepción. Es en esta sequía de ideas donde parece incomprensible que algunos atletas han superado sus limitaciones y consigan brillo en el exterior. Las hermanas Poll, Lobito Fonseca o Juan Antonio Marín no consiguieron triunfos por una política de Estado, sino por empeño y dedicación. Más bien, en algunos casos, el mismo aparato atentó contra sus logros. Lo mismo podemos decir de muchos años atrás. Rafael Ángel Pérez o María del Milagro París así lo atestiguan. Incluso, Italia 90 fue un espejismo en el que todos quisimos caer para, por lo menos una vez, sentirnos en el firmamento. Pero de nuevo, la noria de la historia. La educación física en escuelas y colegios (por lo menos en los públicos) es marginal y no tiene mayor importancia. El Estado se limita a dar financiamiento a las federaciones para que paguen su participación en competencias internacionales. El Comité Olímpico es un guetto, pero al revés. Sus jerarcas no quieren que entre nadie en sus dominios y las decisiones que toman dar risa y cólera a la misma vez. En las dos últimas administraciones se tomó el rumbo de privilegiar la recreación y arrinconar el deporte. El presente gobierno trata de enderezar la barca, mas parece que el problema es estructural. La misma forma en que está organizada la toma de decisiones impide cualquier que acción para mejor sea ejecutada. Así es todo en Costa Rica. Y eso que la Sala Cuarta aún no ha tomados cartas en el asunto, pues me la imagino decretando campeones y resolviendo apelaciones.
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