 Guerra en la favela de Alemao
(AFP)
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RIO DE JANEIRO (AFP) -
La ofensiva policial de Rio de Janeiro contra el narcotráfico en un complejo de favelas, marcó un giro en la política de seguridad de la ciudad, que según sus autoridades apunta a terminar con un "Estado paralelo", fuertemente armado y que impone su propia ley.
El asalto lanzado el miércoles por 1.350 policías y tropas federales al Complejo del Alemán tuvo una amplitud sin precedentes. Cinco horas de enfrentamientos en esa área de 12 favelas de la zona norte de Rio, dejaron 19 muertos y 13 heridos.
La operación permitió capturar parte del arsenal de los narcotraficantes, incluidas unas 30 armas antiaéreas y es considerada el inicio de una ofensiva de largo plazo que pronto debería dirigirse a otras favelas.
La acción se diferenció de las precedentes por su minuciosa planificación, la acción conjunta entre las policías Civil y Militar, históricas rivales, así como por la ayuda del gobierno federal con 150 miembros de la Fuerza Nacional de Seguridad.
La Orden de Abogados de Brasil alertó sin embargo que, según varios testimonios, varias de las víctimas no tenían vínculos con los narcotraficantes.
El secretario de Seguridad de Rio de Janeiro, José Mariano Beltrame, sostuvo que la población debe "optar". "La sociedad debe optar si quiere que la gente (de las favelas) no padezca los tiroteos y quede a merced de los traficantes o si quiere que el Estado se imponga y los expulse", afirmó.
El gobernador de Rio de Janeiro, Sergio Cabral, quien asumió en enero, parece decidido a terminar con una situación que se arrastra desde los años 80 y que se caracteriza por el progresivo aumento del poder de los traficantes en las favelas.
En pocas décadas, las favelas se fueron convirtiendo en zonas sin ley en las que todo está sometido al permiso previo de los traficantes: desde el suministro de energía hasta el funcionamiento de los comercios, pasando por los paseos turísticos conocidos como "favela tours" o la acción de las organizaciones no gubernamentales.
Quienes no acatan las reglas suelen pagar con sus vidas, como en el caso del periodista de la TV Globo, Tim Lopes, asesinado bárbaramente por traficantes de Vila Cruzeiro en 2002 por intentar ejercer libremente su profesión.
"Durante décadas, la sociedad estaba a merced de los traficantes porque la política era la de no actuar", subrayo Beltrame.
La socióloga Alba Zaluar, de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro, saluda esa actitud. "En los 27 años que llevo trabajando sobre la violencia, se llegó a un punto de extrema gravedad y algo debía ser hecho", dijo a la AFP. "Lo que faltó en esta operación fueron refugios para la población civil", apuntó.
Para Michel Misse, sociólogo especializado en violencia de la Universidad Federal de Rio de Janeiro,"todavía es muy temprano para saber si esta operación está vinculada a un proyecto de largo plazo para implantar políticas sociales en las favelas".
El gobernador Cabral, que cuenta con el apoyo del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, asegura que busca acompañar las acciones policiales con planes sociales y de urbanización.
Unos 450 millones de reales (230 millones de dólares) en inversiones están previstos para construir calles, zonas de esparcimiento, escuelas y servicios de saneamiento en el Complejo del Alemán. Los proyectos están incluidos en un programa de aceleración del crecimiento económico de Brasil lanzado este año por el gobierno federal.
"Hace tiempo que las políticas sociales están ausentes en el Complejo del Alemán. Pero para que lleguen allí, es necesario que vayan de la mano de la seguridad", según Beltrame.
"No entrar en el Alemán, no ir a las comunidades de Rio dominadas por el tráfico, es admitir el fracaso del Estado de Derecho", afirmó.
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