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Foto Principal: 1642381
Estas luces dañadas están 450 metros al oeste del borde de la pista.
Francisco Barrantes para LN
Aviación Civil no logra expropiaciones para instalar equipos

Santamaría carece de luces de aproximación desde el 2004

Iluminación fuera de la pista ayuda a pilotos cuando es de noche o hay neblina
Problema obliga a aerolíneas a desviar vuelos hacia otras terminales

Vanessa Loaiza N.
vloaiza@nacion.com

Las luces de aproximación a la pista del aeropuerto Juan Santamaría se dañaron hace tres años y en todo ese tiempo Aviación Civil no ha podido expropiar los terrenos donde se deben instalar los equipos nuevos.

Aunque la luminosidad no garantiza que todos los aviones desciendan cuando hay problemas climáticos, sí facilita el aterrizaje en condiciones de baja visibilidad por lluvia o neblina.

En el caso del Santamaría, los viejos bombillos quemados –sostenidos por una decena de postes podridos– se extienden 450 metros al oeste del borde de la pista, en medio de fincas de flores y una recicladora de estañones.

Dejaron de funcionar a mediados del 2004 y desde entonces quedó a criterio de los pilotos y de las recomendaciones de la torre de control si las naves pueden aterrizar o deben desviarse a otras terminales aéreas.

Según Viviana Martín, presidenta del Consejo de Aviación Civil, las autoridades anteriores no realizaron las gestiones necesarias para comprar las fincas e instalar las luces.

Según alegó, el problema es aún más viejo pues en 15 años Aviación Civil nunca escrituró una servidumbre que le permitía entrar a las fincas privadas para reparar las luces.

Cuando los finqueros se molestaron por la constante incursión de los electricistas y el daño en postes y cercas, decidieron cerrar el paso en forma definitiva.

Queja. Mientras tanto, los principales afectados por la falta de iluminación son miles de pasajeros que no pueden llegar a tierra cuando hay neblina densa sobre el Juan Santamaría.

Según Alterra, administrador del aeropuerto, en junio 10 vuelos fueron cancelados y otros 59 fueron desviados a otras terminales por problemas climáticos nocturnos.

Aunque Alterra ofreció hace unos años comprar las luces, no obtuvo el visto bueno del Gobierno.

Mario Zamora, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas, afirmó ayer: “La ausencia de luces de aproximación es una deficiencia que Aviación Civil no ha podido solucionar y que acarrea muchos costos extras a las aerolíneas”.

Según manifestó, cada vuelo suspendido o desviado obliga a las empresas a gastar más combustible y a costear hoteles y alimentación para los pasajeros que pierden sus vuelos de conexión.

Viviana Martín garantizó que el problema empezará a resolverse a finales de este año, cuando estaría completa la expropiación de 25.261 metros cuadrados de fincas.

Luego se necesitarán seis meses más para instalar las nuevas luces de aproximación, que cuestan $900.000 (¢468 millones).

“Me siento vacilado”

Opinión de finquero

Roy Venegas, un finquero que vive en los terrenos aledaños al aeropuerto Juan Santamaría, dice que se siente “vacilado” con el tema de las expropiaciones.

Según manifestó, hace meses llegaron a medir su propiedad para calcular su precio y pagarle una indemnización, pero en todo este tiempo no han resuelto su situación.

Mientras tanto, este dueño de una finca dedicada a lavar y reciclar estañones no puede vender el terreno ni realizar mejoras en las edificaciones.

“Antes permitía que entraran a reparar las luces y tenía que utilizar empleados míos para abrirle campo a la maquinaria de Aviación Civil, pero luego se iban y le dejaban a uno todo el problema; había que levantar cercas porque rompían todo. Por eso impedí que siguieran entrando”, dijo Venegas.

Colaboró Francisco Barrantes.

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