 Bush pide tiempo para Irak
(AFP)
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NEWPORT, EEUU (AFP) -
El presidente George W. Bush pidió el jueves a los estadounidenses que le den tiempo a su estrategia en Irak, en momentos en que una creciente impaciencia, incluida la de sus partidarios, pone en cuestión los plazos que había fijado.
Bush intentó convencer a sus compatriotas de que su nueva estrategia realmente se empezó a aplicar hace demasiado poco, mientras que sus amigos republicanos parecen dudar cada vez más de que la misma vaya a poner rápidamente fin a la violencia en el país del golfo antes de las elecciones de 2008.
En un discurso ante la Academia de Guerra Naval, prestigiosa institución sobre el Atlántico de la que sale la flor y nata de la Marina estadounidense, expuso los avances que, según él, ya se lograron, y para eso se apoyó en mapas y gráficos.
A pesar de que los primeros refuerzos empezaron a ser enviados en febrero, "en este momento recién estamos al comienzo de la ofensiva", declaró Bush.
El presidente subrayó que el contingente de 30.000 soldados suplementarios que decidió desplegar en Irak en contra de las expectativas de la mayoría de los estadounidenses recién estuvo completo en junio.
"Los estadounidenses deben comprender que hace falta tiempo para movilizar las tropas suplementarias y llevarlas a Irak. Ahora están allí, comenzamos a hacer movimientos y hay señales de esperanza", dijo.
Insistió en los progresos logrados en la provincia de Al-Anbar. Hizo referencia a la casi total recuperación de Ramadi de manos de Al Qaida, a la reducción de los ataques y a la colaboración de los jefes tribales.
Sobre Bagdad hizo referencia a la significativa reducción de los asesinatos interreligiosos.
No obstante, la estrategia de Bush no sólo enfrenta la oposición de sus adversarios demócratas, mayoritarios en el Congreso, sino también de los republicanos que amenazan con abandonarlo antes de lo que él pensaba.
Uno de sus más eminentes líderes republicanos, Richard Lugar, acaba de socavar los apoyos de Bush al expresar serias dudas acerca del éxito de su estrategia.
Otros republicanos, preocupados por la posibilidad de que tengan que pagar en las elecciones de 2008 el mismo precio que pagaron en las legislativas de 2006 por Irak, siguieron a Lugar.
El comandante de la coalición en Irak, el general David Petraeus, y el embajador estadounidense en Bagdad, Ryan Crocker, deben presentar antes de setiembre una evaluación de la situación en Irak.
Ese plazo ha tomado una importancia tanto más grande cuanto que coincidirá con los debates sobre el financiamiento de la guerra en 2008. Bush necesitará entonces los votos republicanos si se ve en la necesidad de resistir por segunda vez la imposición por parte de los demócratas de un calendario de retirada.
Bush decidió el jueves enviar a su principal asesor en materia de seguridad, Steve Hadley, a reunirse con Richard Lugar.
La opinión negativa de Lugar tiene un gran impacto, debido a que era uno de los más firmes apoyos de Bush.
La Casa Blanca, que ya prepara el pos-setiembre, intentó relativizar ese plazo a medida que el mismo se acerca. Bush no hizo referencia a él este jueves en su pedido de paciencia a los estadounidenses.
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