Búsqueda
Avanzada
Martes 26 de junio, 2007
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Copa América 2007
Campeonato 2006-2007
Sitio de Mapas

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Caja de Cambios (Motores y transporte)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2007

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:


Explicación de una renuncia

No podía formar parte de un equipo de trabajo voluble y desleal

Roberto Arguedas Pérez
Exviceministro de Transportes

La renuncia por sí de los directores Roberto Arguedas, Álvaro Escalante, Adolfo Gutiérrez y Carlos Manuel Soto, en agosto del 2005, no puede ser la causa de la señalada subejecución presupuestaria del Consejo Técnico de Aviación Civil (Cetac) correspondiente al año 2006, según describe un titular deLa Nación , y las justificaciones que hace la viceministra de Transportes.

Tampoco provocó que se diera un atraso en algunos contratos y obras pendientes con cargo del Cetac del año 2006.

El Poder Ejecutivo no tuvo en su momento la celeridad para realizar los nombramientos en el menor tiempo posible, tarea sencilla si se tratara de un acto coherente y continuando de un equipo de gobierno. El 2006, por ser año electoral, conllevó un cambio de Administración, por lo que a los miembros del Cetac entrante, como el resto de las instituciones, les corresponde la ejecución de los proyectos y presupuestos originados en la anterior Administración; para así continuar con la gestión del Estado, y resulta reprochable que todavía perdamos la objetividad hurgando en el pasado para justificar responsabilidades propias.

Dadas las condiciones actuales, hago un breve recuento de los motivos que se dieron para presentar mi renuncia como viceministro de Transportes, argumentos que no había hecho públicos.

Por estrategia y política. A principios del 2005, se había llegado a un acuerdo de alto nivel para que el ministro de Obras Públicas y Transportes negociara directamente el Contrato de Gestión Interesada del Aeropuerto Juan Santamaría con Alterra, y una de las condiciones estratégicas y políticas era precisamente que ni el presidente del Cetac ni ninguno de los miembros de ese órgano participara en esas negociaciones, ya que los 7 directores recibirían el documento para revisarlo y, finalmente, aprobarlo y enviarlo a la Contraloría o rechazarlo.

Dentro de mi concepto de servicio público y del trabajo en equipo, concebía que esa estrategia podía dar un espacio ideal al grupo negociador y permitiría la revisión a los miembros del Cetac del famosoaddendum , consciente también de los riesgos implícitos. Debo reconocer mi ingenuidad.

Para llegar a esos fines, el Ministro, junto con un grupo de asesores y funcionarios de Aviación Civil y del MOPT, se reunían periódicamente con la empresa Alterra y sus asesores. Inexplicablemente, ni el presidente del Cetac ni el Cetac como órgano recibieron del Poder Ejecutivo explicación alguna del avance de esas negociaciones, sino que siempre lo mantuvieron dentro de un misterioso ambiente de secreto y de hermetismo. Los medios de comunicación, con fuentes gubernamentales de primera mano, tenían más información que los mismos integrantes del Cetac, y bastaba leer o ver los titulares de cada semana para conocer del avance de las negociaciones. Los funcionarios que formaban parte del grupo de trabajo, aunque habían sido integrados por el Cetac, recibían presiones para no divulgar o comentar, ni siquiera con el presidente del Cetac o dentro del órgano, los temas que estaban conociendo. El trabajo de ese grupo era muy grande pues debían encontrar las salidas legales y técnicas apropiadas para conciliar la posición del Alterra.

La negociación significaba que tanto el presidente del Cetac como la junta directiva en pleno se mantendrían a la espera del documento final, para después conocerlo y, según las palabras del Ministerio y, si me permiten la expresión, “debíamos ser inmaculados o vírgenes para la toma de la decisión”.

El Cetac, en el 2005, en dos ocasiones, mientras se desarrollaban las negociaciones y a instancia de los directores, tomó acuerdos, solicitando que se realizaran los estudios para determinar si existían incumplimientos por parte de Alterra para eventualmente rescindir el contrato. Contradictoriamente, ese cumplimiento del deber, molestó al Ministro, alegando que le estábamos afectando las negociaciones. El 11 de agosto del 2005 se recibe una presentación resumida del Equilibrio Financiero por parte del Ministerio de Hacienda; y el Ministro de Obras Públicas y Transportes presenta por primera vez al Cetac una copia deladdendum negociado con Alterra; pretendía que, con la explicación técnica del Ministerio de Hacienda, fuera suficiente para su aprobación inmediata.

La decisión más ecuánime. Durante la discusión en esa mañana, se evidencia que no había consenso entre el equipo técnico y los ministros, y que las preguntas no estaban siendo evacuadas. El ministro de Hacienda se molesta por la posición del Cetac y se retira de la sesión; y hace lo mismo el ministro del MOPT, quien cita al grupo de asesores a su oficina por la tarde, supongo que para regañarlos. Antes de retirarse, anuncia que él mismo asumiría la votación del addendum en lugar del presidente del Cetac. Al escuchar esas palabras, tomé la decisión más ecuánime en mi vida: no podía formar parte de un equipo de trabajo, llámese Poder Ejecutivo, que era voluble y desleal, que reflejaba capricho en sus decisiones y que dejaba de lado los más altos principios éticos y morales. Esa misma mañana, después de la salida de los ministros, comuniqué la decisión a mis queridos compañeros del Cetac, y tres de ellos, Adolfo, Álvaro y Carlos Manuel, de manera voluntaria, pusieron también sus renuncias. La renuncia no fue apoyando a Roberto Arguedas, sino en apego a principios de honestidad y probidad.

Nunca dije que me oponía a Alterra. Siempre pretendía que la solución fuera viable, cumpliendo con el ordenamiento legal.

Espero que los integrantes actuales del Cetac no pasen por lo mismo. Eladdendum debe someterse a revisión técnica y legal, y la votación debe ser el producto de una decisión del Gobierno.

Sala de Redacción
Latinoamérica Ya
Mundo Ya
Deportes Ya
Gente Ya
Nuevas Tecnologías


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Suplemento Autos 2007
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta