 El senador de Kentucky con una copia del proyecto
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WASHINGTON (AFP) -
La reforma migratoria, que regularizaría a millones de indocumentados y reforzaría la seguridad fronteriza, salió este martes del limbo para regresar al pleno del Senado estadounidense, gracias a un margen estrecho de cuatro votos que autorizó la reanudación del debate.
El controvertido proyecto, bloqueado desde hace tres semanas, sobrevivió en el Congreso gracias al apoyo de 64 senadores contra 35, en una votación crucial en la que se requería el apoyo de al menos 60 de los 100 miembros de esa cámara para impedir el fracaso de la reforma.
El estrecho margen deja entrever una férrea pelea en los próximos días en el pleno del Senado, cuyos miembros deben analizar cerca de treinta enmiendas que podrían romper la frágil mayoría de este martes, en caso de ser aceptados o rechazados.
Según la agenda fijada por el jefe de la minoría demócrata Harry Reid, la votación final podría celebrarse el viernes, justo antes del receso del Congreso, de una semana, por la celebración del Día de la Independencia en Estados Unidos.
Mientras tanto, un influyente grupo de republicanos en la Cámara de Representantes expresó su rechazo a la iniciativa aún antes de ver el producto final.
La Conferencia Republicana de la Cámara votó por 114 a 23 en favor de una resolución que expresa el rechazo a la reforma migratoria que promueve Bush.
Los líderes demócratas de la Cámara advirtieron a Bush que necesitará reunir el apoyo de 70 republicanos para asegurar su aprobación, ya que también se debe compensar por los demócratas de distritos conservadores que seguramente la rechazarán.
La Cámara es dominada por los demócratas con 231 escaños contra 201 de los republicanos.
Momentos antes de la votación en el Senado, el presidente George W. Bush había reiterado su apoyo al proyecto de ley, que podría convertirse en el mayor logro de su segundo mandato, y anunció el envío de personal suplementario al Capitolio para "trabajar" con los senadores.
"Tenemos un par de días de trabajo difícil delante de nosotros para que la ley supere la primera etapa del proceso (legislativo)", explicó el mandatario, quien dejó entrever cierto optimismo, al subrayar que el próximo paso será lograr el apoyo de la Cámara de Representantes.
"Por supuesto, cuando haya éxito en el Senado, volveremos a reunirnos para averiguar cómo lograr que la ley sea aceptada en la Cámara", añadió Bush, cuyo Partido Republicano está dividido entre los que apoyan la reforma y los que denuncian una "amnistía" para millones de indocumentados.
Los demócratas no tardaron en pedir a Bush que asuma sus responsabilidades. "El presidente debe ahora ejercer la influencia que le quede con su propio partido para pedirle a los republicanos extremistas que dejen de obstaculizar" la reforma, afirmó el presidente del partido, Howard Dean.
Para llegar a la votación final, este nuevo proyecto todavía tiene que superar varias pruebas de fuego en los próximos días.
El Senado deberá analizar ocho enmiendas antes de que Reid convoque una votación para limitar el debate a 30 horas, informaron fuentes legislativas.
Si 60 legisladores vuelven a ponerse de acuerdo, el Senado deberá tratar en ese plazo una veintena de enmiendas restantes, antes de cerrar el debate con el indispensable apoyo de 60 votos y pasar a la votación final, que sólo requiere una mayoría simple de 51 votos.
Hace casi tres semanas, la reforma quedó bloqueada en la misma cámara, al no haber logrado en dos oportunidades los 60 votos necesarios para cerrar el debate y pasar a la votación final.
Parte de los senadores republicanos y demócratas acordaron poco después reanudar el debate, tras la introducción de una enmienda republicana que otorgaría inmediatamente 4.400 millones de dólares para reforzar la seguridad de la frontera con México y frenar la inmigración ilegal.
Los partidarios de la reforma quieren que el Congreso la apruebe cuanto antes para evitar que se convierta en uno de los temas candentes de la campaña electoral para las primarias de principios del próximo año, primer paso hacia las elecciones presidenciales de noviembre.
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