 Una de las damnificadas por las explosiones
(AFP)
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BOGOTA (AFP) -
La explosión de siete artefactos explosivos de regular poder que estallaron en la noche del viernes en el puerto colombiano de Buenaventura (oeste) dejó 23 personas heridas, informaron las autoridades que responsabilizaron del hecho a narcotraficantes y rebeldes de las FARC.
"Este condenable hecho obedece a una retaliación del narcotráfico y de células guerrilleras de las FARC que se dedican a esta actividad ilegal por los golpes que han venido sufriendo por parte de las autoridades", dijo este sábado Angelino Garzón, gobernador del departamento del Valle del Cauca.
Según el mandatario regional, la mayoría de lesionados fue atendida en hospitales del puerto, mientras que los más graves fueron trasladados a la ciudad de Cali, capital del Valle.
El estallido de los siete artefactos se produjo casi simultáneamente la noche del viernes en distintos puntos de la ciudad, siendo el de mayor poder el que semidestruyó un restaurante donde tres personas resultaron heridas. Uno más fue encontrado y desactivado la mañana del sábado.
El alcalde del puerto Saulo Quiñónez decretó el toque de queda a partir de las 22H00 locales (03H00 GMT) y este sábado señaló que la medida se va a mantener mientras se normaliza la situación y se realizan allanamientos que buscan dar con los autores de los ataques.
El alcalde atribuyó los ataques terroristas a "un coletazo" de los grupos armados ilegales que operan en el puerto por las acciones de la fuerza pública contra esas organizaciones, pero se abstuvo de atribuir la autoría a alguna de ellas.
Al término de un consejo de seguridad en el que se analizó la situación, el director de la Policía colombiana, Oscar Naranjo, anunció la recompensa de 50 millones de pesos (27 mil dólares) a quien suministre información que conduzca a la captura de los responsables.
"Las FARC no pueden determinar el rumbo de la ciudad y convoco a la ciudadanía para que se unan en el esfuerzo de fortalecer la seguridad de Buenaventura", aseguró Naranjo a periodistas locales.
El puerto de Buenaventura, el principal del país sobre el Pacífico y distante 550 km al noroeste de Bogotá, se ha visto afectado en el último año por una ola de violencia y atentados con explosivos.
Desde enero esos ataques, atribuidos por las autoridades a acciones de narcotraficantes y de milicias urbanas de la guerrilla marxista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), han dejado 20 muertos y más de medio centenar de heridos.
El puerto de 250.000 habitantes es una de las ciudades con mayores niveles de pobreza en Colombia y, según las autoridades, se ha convertido en los últimos años en epicentro de las actividades del tráfico de cocaína que sale en pequeñas embarcaciones hacia los países centroamericanos para ser despachado luego a Estados Unidos.
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