 Nuevo colapso de aeropuertos
(AFP)
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BRASILIA (AFP) -
Los aeropuertos brasileños comenzaron a normalizarse este sábado y debían ponerse totalmente al día en horarios hasta la tarde del domingo, tras una semana de caos que llevó a la intervención de las autoridades públicas con medidas contra los controladores aéreos rebelados.
Tras una semana de graves atrasos y cancelaciones en todo el país, las colas y esperas se extendieron a este sábado en los principales aeropuertos del país, aunque la situación fue mejorando en la jornada.
"Fue un día de compensación tras dos días de acumulación de vuelos. Un sábado normal en Brasil hay unos 500 vuelos y tuvimos el doble", 1.156 vuelos, de los cuales 256 sufrieron atrasos de más de una hora (22,1%) y 61 fueron cancelados (5,2%), informó a la AFP un portavoz del Instituto Infraero que gestiona los aeropuertos brasileños. Infraero espera que la normalidad se reinstale en los aeropuertos brasileños hasta la tarde del domingo.
El Comando de la Aeronáutica también informó que había normalizado plenamente el control del espacio aéreo.
La crisis de la aviación civil brasileña, que se extiende desde hace nueve meses, rebrotó esta semana con una nueva rebeldía de los controladores aéreos, que redujeron drásticamente los vuelos operativos alegando problemas de lectura en los aparatos, que la Aeronáutica negó.
Tras una reunión con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, la Aeronáutica lanzó la tarde del viernes un plan de emergencia, aumentó la militarización del sistema y apartó del cargo a 14 líderes de los controladores del Centro de Control del Tráfico Aereo (Cindacta I) en Brasilia.
"El momento es de extrema gravedad", dijo el comandante de la Aeronáutica, Juniti Saito. "Brasil no será rehén de ninguna categoría profesional (...). El flujo y la seguridad del tráfico aéreo serán mantenidos a cualquier precio", dijo Waldir Pires, ministro de Defensa.
Para evitar nuevos conflictos fueron activadas rutas aéreas alternativas a la de Brasilia, que era el principal centro de control del país y donde los controladores se rebelaron. Para activar las nuevas rutas, el viernes fueron interrumpidos por horas los vuelos internacionales y parte de los nacionales.
"Hasta ahora no ha habido resistencia política de los controladores, que parecen haber acatado la orden de la Aeronáutica", dijo el portavoz de Infraero.
Un grupo de esposas de controladores protestaron al final de la tarde del sábado en el aeropuerto de Brasilia, denunciando que sus maridos estaban siendo forzados a trabajar y que no tenían condiciones psicológicas, informó O Globo. La aeronáutica negó que esté haciéndolos trabajar en turnos dobles.
La segunda mayor central sindical del país, Força Sindical, que culpa al gobierno de no negociar con los controladores, amenazó el viernes con "extender las movilizaciones a las demás categorías del sector aéreo, paralizando las actividades de todos los aeropuertos del país".
Las medidas del gobierno serán puestas a prueba en las próximas semanas, cuando se inicien las vacaciones escolares de invierno y los Juegos Panamericanos de Rio de Janeiro, que acogerán a 5.000 atletas.
La crisis de la aviación brasileña detonó con el accidente de un avión de la aerolínea Gol en setiembre, que provocó la muerte de sus 154 ocupantes y desató las protestas que han sido intermitentes de los controladores aéreos.
Estos reclaman mejoras laborales y de seguridad y no estar más subordinados al comando militar, que no les permite evolucionar en la carrera militar ni económicamente, ya que mantienen el rango y sueldo de sargentos.
Otros dos factores ayudaron a sobrecargar el sistema aéreo brasileño: la quiebra de la aerolínea Varig, que dejó el 30% del mercado a otras compañías no preparadas, y un exponencial crecimiento del tráfico aéreo en los últimos años.
Unos 118 millones de pasajeros utilizan los aeropuertos brasileños cada año.
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