 Todas quieren ser como Rosa María Ojeda Cuen, Miss México 2007
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MEXICO (AFP) -
En la búsqueda del rostro y la figura perfectos, miles de mujeres de la Ciudad de México acuden este fin de semana a una feria de vanidades dispuestas a creer y hacer todo con tal de ser bellas, en un país que concentra el 10% de las cirugías plásticas practicadas en el mundo.
"Con este tipo de eventos ayudamos a las mujeres a que luzcan bien, a que se sientan bien porque el verse bien pueden curar la más profunda depresión", asegura Román Garzón, un cirujano plástico que participa en la denominada "Expo Vanidad" que se realiza en la capital mexicana.
En el primer día de este fin de semana dedicado a la belleza, cientos de mujeres buscaban entusiasmadas la mejor alternativa y el precio más accesible en tratamientos cosmetológicos, quirúrgicos estéticos, odontológicos, de 'spas' y gimnasios.
Entusiasmada, Yoantzin Villegas, un ama de casa de 26 años, madre de dos hijos, se deja maquillar por María Teresa Vega, con 15 años de experiencia en el área de la cosmetología.
"Nunca me había maquillado, jamás, y de verdad me veo bonita", comenta ilusionada la joven mientras que María Teresa asegura que desde hace cinco años ha visto cómo su negocio de asesoría en imagen y belleza ha crecido de forma meteórica cuando antaño difícilmente tenía clientes.
Según cifras del Congreso mexicano, que modificó en abril pasado la Ley general de salud a fin de sancionar a charlatanes que practican cirugías plásticas, desde 2002 los tratamientos estéticos quirúrgicos en México han aumentado 20% y los no quirúrgicos 30%.
"La mujer mexicana económicamente activa invierte entre 50% y 60% de sus ingresos en tratamientos y productos para belleza. En México se realizan el 10% del total de cirugías plásticas que se llevan a cabo en el mundo", indica el estudio del Legislativo.
Gabriela Mora, una representante de ventas de 42 años, se reconoce "adicta" a las cirugías estéticas y escucha atenta las opciones que ofrecen las inyecciones de botox para dar la batalla a las líneas de expresión en el rostro.
"Hace años, después de tener a mi hija, me operé por primera vez el vientre. El año pasado, en una sola entrada al quirófano, me pusieron implantes en los senos, me hicieron una liposucción y la abdominoplastia (eliminación de grasa y piel en el abdomen), y me inyectaron grasa en los glúteos. Y si necesito volver al quirófano, vuelvo", dice la mujer con una sonrisa.
"La cirugía plástica crea adicción. Después de que les va bien en la primera, regresan solas. Somos como psicólogos estéticos, el 90% de nuestros pacientes viene con algún problema, nos buscan para arreglar matrimonios maltrechos, aliviar depresiones post divorcio, conseguir marido y hasta un mejor trabajo", explica el cirujano Román Garzón.
El rango de edad de las mujeres que se practican una cirugía plástica en este país se ubica entre los 15 y 50 años, en tanto que las intervenciones estéticas, antaño un tabú, ahora son socialmente aceptadas.
"Hay chicas que como regalo de 15 años piden una cirugía plástica, pero nosotros siempre recomendamos esperar a los 18 años. Tengo una hija adolescente a la que sus amigas le gritan en plena discoteca 'tu papá me aumentó los senos'", comenta jocoso el cirujano plástico.
Entre las cirugías estéticas más practicadas en México están la rinoplastia (arreglo quirúrgico de la nariz), la liposucción y el implante de senos, además de que el número de hombres que también recurren a estas técnicas se ha incrementado en los últimos años hasta abarcar el 30% de los pacientes.
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