 Tony Blair en Bruselas
(AFP)
|
BRUSELAS (AFP) -
Tony Blair se mantenía firme el viernes en las "líneas rojas" de Gran Bretaña en la negociación en la cumbre de Bruselas sobre un nuevo tratado europeo, recordando a algunos las posiciones extremas de Margaret Thatcher, a pesar de gozar de una imagen de proeuropeo.
Preservar la independencia británica en la política exterior, en sus asuntos internos como la policía o el sistema judicial y en temas laborales, así como el rechazo a una Carta Europea de Derechos Fundamentales, fueron las cuatro trincheras que cavó Blair antes de viajar a Bruselas.
"No habrá acuerdo a menos que acepten nuestros cuatro puntos, y eso está claro como la vida misma", explicó el portavoz de Blair.
El representante de política exterior europeo, Javier Solana, fue gráfico al ser interrogado sobre la postura británica, que de ser aprobada dejaría su cargo en algo meramente simbólico.
"Ya conocemos a los británicos", dijo.
"No estamos jugando", enfatizó el portavoz de Blair, lo que convirtió en más complicada, si cabe, la tarea de la canciller alemana Angela Merkel, que preside la UE en la actualidad y que quiere pasar la antorcha a Portugal dentro de una semana con un acuerdo.
Otro tema que amenazaba de forma imprevista el consenso con los socios europeos es la pretensión francesa de eliminar una alusión al derecho de los europeos a una "competencia libre y no falseada", que el presidente Nicolas Sarkozy considera peligrosa ante la opinión pública de su país.
Blair le pidió explicaciones a Sarkozy acerca de ello, y el presidente francés aseguró que pediría a su equipo una formulación alternativa.
En las negociaciones en la cumbre, el regateo de los ahora 27 líderes europeos es habitual hasta el último minuto.
Pero para Blair, que llegó a Downing Street hace una década con la reputación de ser eurófilo, esta es su última cumbre europea.
Su posición es especialmente complicada, puesto que corre el riesgo de pasar a la posteridad como Margaret Thatcher, la primera ministra conservadora que no dudó en ganarse la antipatía de sus colegas a base de bloquear acuerdos.
Blair tiene una sombra vigilante detrás suyo: la de su sucesor, su aún ministro Gordon Brown, a quien los medios británicos le atribuyen una gran desconfianza hacia Europa.
El eurodiputado centrista británico Graham Watson pidió a Blair que dé el ejemplo ante sus compatriotas.
"Un poco de liderazgo sería bienvenido", explicó.
"Sería muy triste que no alcanzáramos un acuerdo a causa de los británicos", añadió el presidente del Europarlamento, Hans-Gert Pottering.
|