 Fujimori en su casa de Santiago de Chile
(AFP)
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LIMA (AFP) -
La propuesta de un partido político para que Alberto Fujimori, detenido en Chile, sea candidato al Senado japonés, mostró la capacidad del ex presidente para crear confusión política, con lo que pretende evitar -o al menos aplazar- una extradición a Perú que parece inevitable.
Este episodio reveló nuevamente la dualidad de Fujimori, que durante su mandato de 10 años iniciado en 1990 negó su nacionalidad japonesa, que recién utilizó cuando se refugió en ese país durante cinco años tras su renuncia abrupta a la presidencia en 2000.
Y ahora que está bajo arresto domiciliario en Chile -tras la recomendación de la fiscal de la Corte Suprema de Justicia, Mónica Maldonado, de que sea extraditado a Perú por 12 de los 13 cargos que Lima le imputa- aparece de la galera la propuesta del Partido Popular Japonés para que encabece su lista a la elección senatorial de julio próximo.
Ha generado confusión política y confusión judicial esta propuesta que hasta ahora el ex presidente no ha respondido, al menos públicamente, según dijo a la AFP una fuente de su entorno en Lima.
En Japón una fuente del ministerio de Relaciones Exteriores señaló que no podía participar porque para ello tenía que estar inscrito 35 días antes de los comicios, pero los fujimoristas indican que está registrado en el municipio de Shinagawa, donde se casó mediante poder con la nipona Satomi Kataoka.
¿Y si Fujimori aceptara y ganara un escaño en el Senado japonés?
Expertos consultados por AFP coincidieron en que no tendría efectos en el proceso judicial en Chile, pero que sí podría tenerlos en Perú, si es que -como se vislumbra- procede la extradición.
"En términos absolutos no cambia para nada su calidad procesal el que sea o no sea senador de Japón", dijo en Santiago el jurista Hugo Gutiérrez. Pero "en Perú su condición de legislador podría tener implicaciones políticas", estimó.
En Lima el analista Ernesto Velit señaló que "nos hallaríamos en una suerte de entrampamiento jurídico a pesar de que Perú solicitó con anticipación la extradición de Fujimori. Tendríamos que negociar esa salida o llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia".
En lo que parece haber una coincidencia -incluso entre miembros claves del fujimorismo- es que la sola aceptación de esa candidatura significaría el fin de su carrera política en Perú.
El legislador Santiago Fujimori, hermano del ex presidente, opinó que no le conviene aceptar "porque él tiene todavía una carrera política acá en el Perú. Hay una población electoral que tiene muchas expectativas en él. De una u otra forma lo vería como que estaría defraudando".
Por su parte, la ex candidata presidencial fujimorista Martha Chávez dijo que no cree que su líder esté evaluando la posibilidad de ocupar un escaño en Japón.
"Quienes hemos trabajado y sacado la cara por el fujimorismo no podemos contentarnos con este tipo de alternativas", dijo. "Si inicia una carrera en Japón se acabaría su posibilidad de continuar una exitosa carrera política en Perú y significaría aceptar que lo que hemos hecho estos años no sirve para nada", subrayó.
Para el gobierno peruano y para los detractores del ex presidente, el episodio es una maniobra para buscar eludir la extradición, que además demuestra la debilidad judicial en que se encuentra.
El canciller peruano, José García Belaunde, calificó el episodio como "una maniobra de ese partido y del mismo ex presidente Fujimori para tratar de evitar la extradición" involucrando para ello al gobierno japonés.
Para el director de la Asociación Pro Derecho Humanos, Francisco Soberón, se trata de una "maniobra para evadir la justicia que demuestra las entrañas mafiosas por donde se mueve Fujimori".
"No me parece nada desdeñable que Fujimori pueda aceptar la candidatura como una muestra de debilidad frente al trámite de extradición", dijo por su parte el ex procurador Ronald Gamarra.
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