 Honduras: un país violento
(AFP)
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TEGUCIGALPA (AFP) -
Las autoridades hondureñas declararon emergencia en los penales ante una ola de muertes por venganzas, sobre todo en la Penitenciaría Nacional (PN) de Tegucigalpa, lo que incluye cambios en la Dirección de Centros Penales, informaron este viernes fuentes oficiales.
"Ante los últimos acontecimientos que han puesto de manifiesto la profunda crisis en el Sistema Penitenciario Nacional, se declaran en estado de emergencia todos los centros penitenciarios del país", anotó un comunicado del gobierno de Manuel Zelaya.
También se anunció en el comunicado que "se remueve de su cargo al director de Centros Penales, Rafael Castro Avila, y se instruye al ministerio de Seguridad que adopte todas las medidas necesarias para garantizar al interior de los centros penales el respeto a la vida y el mantenimiento del orden y seguridad".
El martes, cientos de reos de la PN, 25 km al norte de Tegucigalpa, mataron con punzones y cuchillos a tres prisioneros que habían ingresado tras ser acusados de violar y matar con sadismo a machetazos a una niña de 13 años y a un niño de 9, en la aldea La Nava, 80 km al noreste de la capital.
Los cadavéres de los tres reos fueron mutilados y luego quemados en una hoguera, a la vista de las autoridades y los guardias del penal.
En la tarde del mismo martes, otro reo fue asesinado -el número 22 en lo que va del año en la principal prisión de Honduras, construida para 1.500 presos pero que alberga a 2.800-.
El propio presidente Zelaya manifestó que "hay rasgos de virtud en el malvado y rasgos de maldad en el virtuoso", al destacar que los presos se tomaron la justicia por sus manos ante el espeluznante crimen contra los menores, y señaló que era una lección para la sociedad.
Un cuarto detenido por el crimen de los niños confesó a la prensa que habían matado a los menores porque no hallaron al padre de ellos en la casa de éste, a quien buscan para matarlo por encargo.
El homicida confeso de los niños fue ultimado también el miércoles por otros reos en el penal de la ciudad de Juticalpa, departamento de Olancho, 170 km al este de Tegucigalpa.
"Los privados de libertad tienen su propio código, en cualquier país, que si una persona ingresa por el crimen de un niño, y es peor por una violación, es violado y después ultimado", dijo el director de Centros Penales, Rafael Castro.
Las 24 cárceles de Honduras, algunas de las cuales funcionan en antiguos cuarteles del siglo XIX, son catalogadas por las mismas autoridades como "academias del crimen", porque desde el interior se maneja el crimen organizado.
Las cárceles albergan más de 11.000 prisioneros, pese a que fueron construidas para unos 6.500.
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