 Del Castillo y el presidente peruano (D)
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LIMA (AFP) -
El gobierno de Perú considera como una injerencia extranjera la extensión a una región del sur peruano de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), promovida por Caracas a través de un programa de salud y que respaldan indígenas aymaras que habitan en esa zona fronteriza con Bolivia.
La denuncia lanzada por el primer ministro Jorge del Castillo involucra al gobierno de Puno, una de las regiones más pobres de Perú poblada por indígenas quechuas y aymaras, presidido por el líder radical populista Hernán Fuentes.
"No puedo sino expresar mi sorpresa porque en Puno la gente del gobierno regional recibe apoyo de todo tipo, justamente del gobierno que cierra canales de televisión, han abierto hasta una oficina del ALBA y eso tiene el sabor a una injerencia extranjera en política interna", declaró Del Castillo.
Las críticas se producen en un contexto de tensión social debido a que Puno paralizó sus labores el martes y convocó a un paro la semana próxima en protesta por el retraso de las obras de la carretera interoceánica.
El presidente de la región de Puno, Hernán Fuentes, niega que Caracas lo financie pero admite que coordinó en Caracas la incorporación de su gobierno al ALBA.
Fuentes es el gestor de la oficina del ALBA que funciona en su localidad desde el pasado 25 de mayo y fomenta el viaje de campesinos peruanos a la localidad boliviana de Copacabana para ser tratados por médicos de la misión Milagro que dirigen cubanos y venezolanos en beneficio de poblaciones de escasos recursos.
Más de 4.000 campesinos peruanos han sido operados de cataratas y tratados por problemas oftalmológicos por la misión Milagro en suelo boliviano.
Los aymaras peruanos que viven en Puno reivindican una "nación aymara" autónoma en alianza con sus hermanos bolivianos, en respuesta a lo que consideran una situación de olvido de parte del gobierno central peruano.
Fuentes fue elegido en noviembre de 2006 por el partido Avanza País, de Antauro y Ulises Humala, hermanos de Ollanta Humala, el líder nacionalista que Chávez apoyó en las elecciones presidenciales de 2006.
La posibilidad de que Venezuela extienda el ALBA a provincias, municipios y hasta a movimientos sociales de América Latina fue evocada en Brasilia hace una semana durante un congreso del Movimiento Sin Tierra (MST).
El asunto será tratado en un encuentro latinoamericano a realizarse en octubre o noviembre en Bolivia, donde se discutirá "si pueden formar parte del ALBA no solamente los estados nacionales", indicó Gilmar Mauro, uno de los coordinadores del MST en declaraciones a periodistas.
El ALBA lo integran Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia. Es una asociación de países que se oponen a los acuerdos de apertura comercial impulsados por Washington en el continente y en particular al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Las declaraciones de Del Castillo fueron resaltadas el viernes por diarios conservadores limeños, que hicieron notar una aparente contradicción entre esa posición crítica y la decisión del Congreso de no protestar por la no renovación por parte del gobierno de Hugo Chávez de la licencia de la televisora venezolana RCTV.
La negativa del Congreso -controlado por el oficialismo- guarda relación con la actitud del presidente Alan García de evitar una nueva confrontación con el presidente Chávez. Ambos se reconciliaron en enero tras estar enfrentados un año.
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