 Helicópteros estadounidenses del Plan Colombia
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WASHINGTON (AFP) -
La Cámara de Representantes estadounidense dio este jueves su visto bueno a la prolongación del Plan Colombia, aunque con un enfoque más social que militar, y sólo 530,6 millones de dólares, cerca de 60 millones menos de lo pedido por el gobierno del presidente George W. Bush.
"En el caso de Colombia, la ley incluye cambios que debían de haberse hecho desde hace mucho tiempo para que nuestro apoyo sea más eficiente", afirmó la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, al anunciar la aprobación del presupuesto para las operaciones extranjeras de Estados Unidos.
La prolongación del Plan Colombia, que todavía debe ser ratificada por el Senado, implicará una reducción de la parte militar, mientras aumentará la ayuda para el desarrollo de cultivos alternativos a la coca, el respeto de los derechos humanos y la reforma de la policía y el sistema judicial.
Los demócratas, que controlan ambas cámaras del Congreso desde enero, redujeron la proporción de la ayuda militar de 39 a 26% en el Plan Colombia, aunque el mayor aliado latinoamericano de Washington mantiene otras fuentes de ayuda militar de cerca de 300 millones, en el presupuesto previsto de Defensa.
"El nuevo paquete de ayuda refleja un enfoque más equilibrado con gran énfasis en la asistencia económica, la prohibición de la droga y el fortalecimiento del sistema judicial", añadió Pelosi, cuyo partido demócrata criticó severamente la gestión del presidente colombiano, Alvaro Uribe, en los últimos meses.
El mandatario colombiano viajó en dos oportunidades a Washington desde mayo para convencer a los legisladores no sólo de prolongar el Plan Colombia, sino de ratificar el Tratado de Libre Comercio (TLC) que todavía no ha sido ratificado por el Congreso norteamericano y que se enfrenta a numerosas dificultades.
"Esta ley reconoce que es hora de cambiar nuestra política hacia Colombia", aseguró el representante demócrata Peter Welch (Vermont, noreste), al felicitarse por la reorientación del plan, en línea con las críticas de su partido contra el asesinato de sindicalistas y el llamado "escándalo de la parapolítica".
"Nunca abogaré por dejar al pueblo colombiano", lanzó el representante Jim McGovern en el pleno de la Cámara de Representantes. "Pero no deberíamos enviar dinero de una manera que no reconozca que las fuerzas de seguridad (colombianas) deben mejorar en el área de los derechos humanos", añadió.
En abril, el Congreso estadounidense retuvo 55,2 millones de dólares liberados para las Fuerzas Armadas colombianas, hasta discutir "sobre derechos humanos" en Colombia con el Departamento de Estado.
En una primera reacción, la organización Washington Office on Latin America (WOLA), muy crítica con la política colombiana de Estados Unidos, se felicitó por los cambios en la orientación de la ayuda: "Va en la dirección correcta", se congratuló Joy Olson, su director ejecutivo.
Desde el 2000, Washington ha aportado al Plan Colombia unos 4.000 millones de dólares, que además de destinarse a la lucha contra el narcotráfico, también se han orientado a combatir a las guerrillas izquierdistas, especialmente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
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