 Candidato del PRO para presidir el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires
(AFP)
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BUENOS AIRES (AFP) -
El magnate opositor Mauricio Macri y el ministro argentino de Educación, Daniel Filmus, protagonizarán el domingo el balotaje para la alcaldía de Buenos Aires, con un pronóstico de derrota del oficialismo que colocaría al mandatario Néstor Kirchner una piedra en el camino a las presidenciales de octubre.
Macri, 48 años, viene de ganar por amplio margen la primera vuelta del 3 de junio por la jefatura de Gobierno (alcaldía) de la capital argentina, con 45,62% de los votos, por encima de todos los pronósticos.
Las encuestas auguran un triunfo también en segunda vuelta al candidato de la alianza Propuesta Republicana (Pro, derecha) por una diferencia en torno a 20 puntos, en una ciudad históricamente hostil al peronismo y que suele votar en forma diferente al resto del país.
En la recta final de la campaña, el empresario y diputado Macri recibió además un impulso invalorable con el triunfo de Boca Juniors, el popular club de fútbol que preside desde hace 12 años, que se consagró por sexta vez campeón de la Copa Libertadores de América, apenas 72 horas antes del comicio.
Filmus, de 52 años, sociólogo y ministro de Kirchner, logró entrar en el balotaje con el 23,77%, superando en primera vuela al tercer candidato en pugna, el centroizquierdista Jorge Telerman, actual alcalde porteño (20,70%).
El ingreso al balotaje fue recibido como un éxito por parte del gobierno, ya que los sondeos presagiaban la ausencia del candidato oficialista en la definición en esta ciudad autónoma del resto de las 23 provincias, pero asiento del gobierno federal.
No obstante, parece muy improbable que Filmus logre el domingo volver a dar vuelta las encuestas, aunque él mismo pronosticó llegar con empate técnico a la instancia definitiva.
Desde el 3 de junio, el candidato de Kirchner logró remontar parte de la distancia que lo separaba de su contrintante, pero ese crecimiento se estancó en alredero del 40% de las intenciones de votos, según los sondeos.
En plena expansión económica, centro neurálgico y vidriera del país, visitado por 2,1 millones de turistas extranjeros en 2006, Buenos Aires es un bastión codiciado para medir fuerzas a cuatro meses de las presidenciales.
Unas 2,57 millones personas, entre ellas poco más de 10.000 extranjeros, están habilitadas para elegir a quién gobernará en los próximos cuatro años la capital argentina.
Buenos Aires es el segundo distrito electoral, que con su periferia --aunque no vota en el comicio-- conforma un conglomerado de unos 12 millones de habitantes, cerca del tercio de la población argentina.
Un triunfo de Macri el domingo lo impulsará como referente de derecha y dará impulso a la construcción de una alianza opositora de derecha en Argentina, según analistas.
No obstante, no se vislumbra la posibilidad de que pueda disputarle el poder al oficialismo que, de acuerdo a las encuestas, tiene asegurado el triunfo en las presidenciales de octubre.
Macri es heredero de un poderoso grupo empresario que se fortaleció durante la última dictadura (1976-83) y se favoreció con el neoliberalismo de la década del 90.
Durante los últimos días, perdió puntos al negarse a debatir públicamente con su oponente, pero mantuvo la simpatías de los opositores a Kirchner.
El empresario logró imponer una imagen de recién llegado a la política y no contaminado por los vicios de la misma, al igual que su compañera de fórmula, la carismática legisladora Gabriela Michetti, y prometió pragmatismo y administración eficiente.
Filmus, un peronista progresista, buscó captar votos en el electorado de centroizquierda e independiente de Buenos Aires y sumó a su campaña una larga lista de reconocidos artistas y personalidades de la cultura.
El candidato del presidente llamó además a los electores a evitar que Buenos Aires se convierta en una suerte de campo de ensayo de la derecha en Argentina.
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