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El país y los metales pesados Los metales pesados van al golfo de Nicoya y regresan a la mesa del Valle CentralCarlos María González H. En un conocido taller capitalino, de excelente servicio al cliente, miré alrededor y encontré unos 20 fluorescentes junto con los desechos. Pregunté al amable dependiente qué hacían con esas lámparas. “Nada”, afirmó. Agregué que si sabía que en esas lámparas hay mercurio. Un “no” lacónico fue la respuesta. El mercurio es un elemento natural que, por acción del hombre, es contaminante y produce varias enfermedades, indiqué. Me preguntó: “Entonces, ¿qué debemos hacer?”. El costarricense es consciente del ambiente y del cuidado que debe profesarle, pero en muchos casos no sabe cómo minimizar el impacto que como ser humano causa en el ambiente. Al relleno sanitario. En el área metropolitana, los fluorescentes generalmente se depositan con los desechos sólidos y pasan al vehículo recolector, donde se compactan. De esa manera, el mercurio pasa a ser parte de los lixiviados y se deposita en los rellenos sanitarios. Los lixiviados, ya en el depósito, destilan hacia el tratamiento bacteriológico el mercurio, con otros metales pesados de baterías, etc. No son neutralizados y van al torrente del río Virilla, se depositan en los limos y terminan en el golfo de Nicoya, donde los primeros elementos de la cadena trófica los ingieren. Ahí inician el posible viaje de regreso a la ciudad, posiblemente a los restaurantes. Desde Minamata, Japón, en la década de 1960, se conoce el peligro que genera verter mercurio en el ambiente. Según el Reporte Nacional de Manejo de Materiales Costa Rica 2002, en promedio, cada fluorescente tiene 20 mg de mercurio. Datos del 2001 indican que el país libera 33 kilos de ese metal por año. El ITCR realiza un proceso para neutralizar este mercurio, pero es un esfuerzo pequeño para las necesidades del país. Riesgo en salud. Si la mayoría de la población vive en el área metropolitana, es probable que la mayor parte del mercurio de las lámparas fluorescentes lleve el camino mencionado, con el riesgo en salud que puede producir. Si está Administración está tratando de ubicarse como protectora del ambiente, el manejo incontrolado de desechos peligrosos es un tema de importancia capital que debe asumir. Se considera que la contaminación química en el ser humano incide en la transmisión genética. Planteado así, el costarricense podría estar dispuesto a remediar la situación, si se le dice cómo y se le brindan los medios para accionar en pro del ambiente. Tienen la palabra los entes del Gobierno para señalar el camino; y las empresas que se dedican a dicha actividad, para presentar opciones. Pienso que no deben financiarlas, pues el costarricense debe tomar la responsabilidad de sus acciones de consumo.
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