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El hombre contra el océano Más individuos compiten cada día por un recurso que cada vez es más escasoAlejandro Gutiérrez Director Instituto Internacional del Océano, UNA Cada 8 de junio, los defensores del océano proponen una celebración con el fin de enfatizar la necesidad de defender el hábitat mayor del planeta, donde la vida encontrara su origen. Queda establecido como tal durante la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, en 1992; no obstante, aún hoy, las Naciones Unidas no lo han reconocido así, en contradicción con su visionaria declaración de 1967: “El océano profundo es patrimonio de la Humanidad”. Pero, más allá de este desacierto teórico, lo preocupante es que quizás esta omisión oficial no sea más que la evidencia del trato inconsecuente que la Humanidad ha mantenido durante los últimos decenios para con el océano. Veamos algunos hechos incontestables: La industria pesquera, con su sofisticado equipo y sus refinadas técnicas de localización y captura de bancos de peces, mantiene actualmente una competencia entre un cada vez mayor número de individuos que compiten por un recurso cada vez más escaso de un océano en crisis. Daño mayúsculo. La pesca “accidental” de otras especies se eleva a 300.000 individuos al año, entre ballenas, marsopas y delfines. La pesca ilegal, o piratería, afecta mayormente a los países de los mares del sur, que en total reciben a lo sumo un 5% por licencias de pesca, y nada, claro está, de aquellos que extraen el recurso ilegalmente. La acuicultura y la maricultura, no obstante que en principio se consideren el futuro de la industria pesquera y una forma de catapultar económicamente a los países ribereños en vías de desarrollo, en la práctica han causado graves perjuicios a raíz del mal uso de la tierra o por la sobreexplotación de algunas especies a favor de la rentabilidad de estas industrias. Por otra parte, el calentamiento global, cuyos efectos devastadores hemos visto parcialmente simulados cuandoEl Niño se presenta, amenaza con extinguir una gran variedad de especies sumamente sensibles a los cambios de la temperatura superficial del agua. El muy conocido “blanqueamiento” de los arrecifes coralinos a causa de aquel es una muestra de cómo los criaderos naturales de recurso vivo marino han ido paulatinamente, también por esta causa, degradándose y reduciéndose con el pasar del tiempo. Desde las casas. La contaminación marina, por lo general asociada a los derrames de petróleo, es causada en modo mucho más significativo por las aguas residuales domésticas, las descargas industriales, los derrames, las explosiones submarinas, las operaciones de descarga de basura, la minería, los agronutrientes y los pesticidas, las fuentes de calor inútil y las descargas radioactivas. Costa Rica, un país que cuenta con 10 tantos más de territorio marino que continental, se ha caracterizado a través del tiempo por ver más hacia la montaña, ignorando la gran alternativa a favor de su desarrollo que le sirve en bandeja un mar que requiere mayor atención y cuidado. Por eso, la mejor celebración del Día Mundial del Océano es una seria reflexión acerca de los cambios fundamentales a los que también nos debemos, con el fin de administrar mejor nuestros mares y costas, a favor de la sostenibilidad de un quehacer humano que garantice los requerimientos presentes y los de nuestras generaciones futuras, sin causar daño al ambiente.
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