 Ingrid Betancourt en 2001
(AFP)
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PARIS (AFP) -
El estilo directo y la habilidad del nuevo presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, sumada a la crisis de popularidad de su homólogo de Bogotá, Alvaro Uribe, crearon un "contexto nuevo" en el drama de los rehenes colombianos, afirmó la madre de la secuestrada franco-colombiana Ingrid Betancourt.
"El estilo y la mediatización que realiza Sarkozy crea un contexto nuevo. El presidente francés es muy hábil y consiguió convencer a Uribe de liberar (al guerrillero Rodrigo) Granda a cambio de un mensaje de apoyo a Colombia en la cumbre del G8" de junio en Alemania, afirmó Yolanda Pulecio en una entrevista en París con la AFP.
Según Pulecio y Astrid Betancourt, hermana de la política secuestrada, cuando Sarkozy llegó al poder en mayo, Uribe ya tenía un plan de excarcelación unilateral de guerrilleros presos "con el único fin de brillar internacionalmente".
"Las FARC venían pidiendo desde hace tiempo la liberación de Granda a los emisarios enviados por Francia, pero Uribe siempre se había negado. Finalmente, gracias a su debilidad política, cedió y las FARC recibieron muy bien los esfuerzos de París. Ahora queremos un gesto recíproco de la guerrilla", explicó Pulecio.
En la reunión del G8, los países más poderosos del planeta elogiaron el gesto de Uribe de liberar a decenas de prisioneros y pidieron a las FARC que aceptaran "una solución humanitaria" para liberar a los rehenes.
"Fue casualmente el día en que Uribe estaba en Washington negociando el TLC (Tratado de Libre Comercio) con Estados Unidos", recordaron la madre y hermana de Betancourt.
De paso por París, Yolanda Pulecio subrayó que la liberación de Granda había sido incondicional pero confió en que pueda "contactar mejor con la dirección de las FARC desde La Habana que desde Bogotá, donde los riesgos habrían sido mayores".
"Estamos esperanzados. Mientras Colombia necesite a Francia, sabemos que podemos estar más cerca de una solución", declaró.
El "gesto" que Pulecio espera de parte de las FARC sería la liberación de su hija, de 45 años, rehén de la guerrilla desde 2002, pero es consciente de que no se realizará sin un canje de insurgentes presos por rehenes.
Por ello, se conformaría con la puesta en libertad de "Clara Rojas (su jefa de campaña) y su hijo Emmanuel, de tres años, además de los rehenes enfermos, sobre todo dos que están muy graves".
"Yo le pediría al presidente Sarkozy que trabaje sin descanso para evitar una operación militar de rescate de rehenes y para lograr la desmilitarización de una zona para que pueda realizarse un encuentro entre las partes", agregó Pulecio, refiriéndose a los municipios de Florida y Pradera (suroeste), como solicita la guerrilla.
Los allegados de Betancourt recordaron que cuando Sarkozy ganó las elecciones el 6 de mayo prometió que Francia "no olvidará" a Betancourt mientras que cuando Uribe fue reelegido en junio del 2006 "ni siquiera nombró a los secuestrados".
"Yo tengo la convicción profunda de que mi hija está viva. Nunca he dudado de ello. Es algo que las madres sentimos y sé que las FARC no tienen interés en que le pase nada", insistió Pulecio.
Según la madre de Betancourt, su conversación con el oficial de policía John Frank Pinchao, rehén de la guerrilla que consiguió escaparse en mayo tras ocho años de cautiverio, fue "casi una prueba de supervivencia" de la política franco-colombiana.
"Hablé con él antes de que fuera aleccionado sobre lo que tenía que decir y lo que no. Me habló de una carta que yo escribí a mi hija y de sus hábitos en la selva. Y yo le creo", concluyó.
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