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/ LA NACIÓN

Opinin
A las patadas no, por favor


Eliseo Quesada
equesada@nacion.com
Editor

Nunca vi jugar a la Selección tan bien como en aquella eliminatoria para el Mundial de Japón y Corea 2002, en la que Costa Rica superó a todos en la Concacaf y se convirtió en el equipo de más progreso en todo el orbe, según la FIFA.

Ese equipo llenaba los ojos, inflaba el pecho orgulloso de los costarricenses y unía al país en una sola voz de apoyo.

Y aunque muchos de los jugadores que hoy visten la Tricolor estaban en aquel combinado, las cosas han cambiado drásticamente.

El fracaso del plantel patrio en la Copa de Oro 2007 lo confirma, porque no se puede negar que esta oncena estuvo muy lejos de lo que quieren los aficionados ticos de su representativo.

Cuando busco una explicación de por qué han cambiado tanto las cosas, no puedo dejar de recordar el trabajo que hacía German Retana, catedrático del Incae y encargado de alimentar la motivación grupal de la Tricolor, en aquel exitoso cuerpo técnico.

Retana no se ocupaba de qué tan bien preparados físicamente estaban los jugadores ni qué tan fuerte le pegaban a la pelota.

Para él lo importante era el futbolista como persona, como hombre realizado e integrado a la sociedad costarricense.

Él se preocupaba por la educación de todos en el grupo, por la preparación para enfrentarse a la vida moderna en campos como la economía, la computación... cultura en general.

También le inculcó valores a los seleccionados para afrontar los retos futuros, los momentos difíciles, los triunfos, las críticas, las alabanzas, los malos arbitrajes, los públicos hostiles.

Esos valores se están perdiendo en la Selección de hoy en día.

La prepotencia, el orgullo, la altanería han desplazado a la humildad, al tesón y al respeto como emblemas del equipo.

Lograr el resultado como dé lugar se convirtió en el nuevo derrotero, en vez de preocuparnos de la forma en que lo logremos y de la imagen que dejemos como delegados del pueblo costarricense.

Porque al final eso son los jugadores de una Selección, los elegidos de todo un país para ir a poner en alto el nombre de Costa Rica.

Más allá de que se logren los títulos o los trofeos, la principal misión de la Selección es decirle al mundo, vean, así somos los ticos, así actuamos, así nos comportamos, así jugamos...

Y cuando uno ve que nuestro equipo recurre a las faltas, a la violencia, a la mezquindad, no puede dejar de recordar que el futbol no solo se trata de volar patadas.

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