 Pobreza y desnutrición en Darfur
(AFP)
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JARTUM (AFP) -
Sudán aceptó incondicionalmente una operación híbrida de la ONU y la Unión Africana (UA) en Darfur, quitando así un duro obstáculo al despliegue de una fuerza que garantice la seguridad en esa región del oeste de Sudán, en guerra civil desde hace más de cuatro años.
"Sudán aceptó la fuerza híbrida sin condiciones. La aceptación fue confirmada por el presidente (sudanés) Omar El Bechir", declaró el domingo a la prensa el embajador de Sudáfrica ante Naciones Unidas, Dumisano Kumalo.
Kumalo codirige junto con el embajador británico ante la ONU, Emyr John Spade, una delegación del Consejo de Seguridad presente en Jartum para garantizar la aceptación de esa fuerza por parte de Sudán.
Spade confirmó las palabras de su colega en una conferencia de prensa celebrada inmediatamente después de una entrevista con el presidente sudanés y tras varias sesiones de trabajo con altos responsables de este país, que es el más grande de Africa y está situado al noreste del continente.
Según explicó el embajador británico, la fuerza híbrida ONU-UA estará bajo responsabilidad africana pero los sistemas de mando y control serán los de Naciones Unidas.
Tras meses de presiones diplomáticas, Sudán aceptó el martes sustituir la actual fuerza africana en Darfur, compuesta por 7.000 hombres mal equipados, por una fuerza híbrida ONU-UA que contará con más de 20.000 efectivos entre militares y policías.
El embajador sudafricano citó un plazo de "un mes" para una decisión sobre el financiamiento de la fuerza híbrida, que deberá ser tomada por la Asamblea General de Naciones Unidas.
Respecto a la pertinencia de las sanciones con las que Estados Unidos aún amenazan a Sudán, pese a la aceptación de Jartum de la fuerza híbrida, Kumalo recordó que "no hay proyecto de sanción ante el Consejo de Seguridad".
Además consideró, si bien hablando solo en nombre de su país, que ahora será difícil que un proyecto de ese estilo sea estudiado por el máximo órgano de la ONU.
Kumalo y Spade también subrayaron la necesidad de seguir buscando una solución política al conflicto de Darfur y permitir el acceso a esta región de organizaciones humanitarias para que puedan ayudar a la necesitada población civil.
Desde el inicio del conflicto en 2003, unas 200.000 personas han muerto en la guerra civil que enfrenta en Darfur a las tropas del ejército sudanés con los separatistas de esa región.
Entre las consecuencias del terrible conflicto se encuentran también más de dos millones de personas desplazadas de sus hogares, según cifras de organizaciones internacionales cuestionadas por el gobierno de Jartum, para quien la guerra civil en Darfur sólo se ha cobrado 9.000 muertos.
Jartum ha sido la segunda etapa de la gira africana de los embajadores del Consejo de Seguridad de la ONU, que empezó el sábado en Adís Abeba.
Tras Sudán, deben viajar a Ghana, Costa de Marfil y la República Democrática del Congo (RDC).
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