 Senadores acuerdan retomar debate sobre reforma
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WASHINGTON (AFP) -
Los senadores republicanos y demócratas alcanzaron este jueves un acuerdo para reintroducir a consideración del pleno del Senado un proyecto de ley de reforma migratoria que había sido retirado de debate luego de desacuerdos entre ambas facciones, informaron líderes de ambos partidos.
"Nos reunimos esta tarde con varios de los senadores involucrados en las negociaciones para una ley migratoria. En base a esta discusión, el proyecto de ley (de reforma) volverá al recinto del Senado", señala una declaración conjunta del líder de la mayoría demócrata en esa cámara, Harry Reid, y el líder de la minoría republicana, Mitch McConnell.
Los legisladores no establecen sin embargo un plazo específico para retomar las discusiones, hecho que ocurrirá, según señalan, "luego de completar la ley de energía".
Esto significa, cuando mucho, que los senadores retomarán la discusión de la iniciativa de ley -que tiene el apoyo de la Casa Blanca-, a fines de la próxima semana.
Reid retiró la iniciativa del debate en el pleno del Senado la semana pasada luego de una avalancha de enmiendas propuestas por los republicanos, y había señalado que sólo aceptaría retomar la discusión si lograba un compromiso de 60 votos que asegurara la aprobación del proyecto en esa cámara.
El presidente George W. Bush ha puesto todo su peso en la balanza para tratar de impulsar la reforma, uno de los pocos logros en materia de política doméstica que aún podría obtener antes del final de su mandato en 2009.
El mandatario se reunió el martes con sus correligionarios del Senado en busca de apoyo al proyecto, en un inusual almuerzo en el Capitolio.
Asimismo, Bush anunció este jueves su respaldo a una enmienda a la iniciativa de ley, que propone liberar inmediatamente 4.400 millones de dólares en fondos para seguridad fronteriza.
La enmienda propuesta por los senadores republicanos Jon Kyl, por Arizona (sur), y Lindsay Graham, por Carolina del Sur (sureste), libera "fondos adicionales inmediatos para asegurar nuestras fronteras y hacer cumplir nuestras leyes en los lugares de trabajo", indicó Bush.
El presidente explicó durante un coloquio del sector de la construcción en Washington, que los fondos serían recuperados mediante las multas y tasas que tendrían que pagar los inmigrantes ilegales para regularizar su situación, según establece la iniciativa que maneja el Legislativo.
El mandatario insistió de su lado en que el proyecto crea "claros puntos de referencia" para reforzar la seguridad fronteriza, un tema que esta iniciativa "convierte en prioridad".
Bush enfatizó asimismo que al crear un nuevo sistema de tarjetas de identificación y otro de verificación de identidad en manos de los empleadores, se facilita la contratación de aquellas personas que estén habilitadas legalmente para trabajar en el país.
"La industria de la construcción y otros sectores dependen de los trabajadores extranjeros" que hacen el trabajo que los estadounidenses no están haciendo, reiteró el mandatario.
Bush insistió en que la reforma no propone una "amnistía" y que -contrariamente a lo que promueven los sectores más conservadores- sería "totalmente impracticable" intentar echar a 12 millones de indocumentados del país.
El proyecto de reforma promueve la creación de un sistema de regularización para inmigrantes basado en méritos, así como el aprendizaje del inglés. También crea un programa de permisos temporales de trabajo por períodos de dos años, renovables hasta en dos ocasiones, con lapsos de un año de separación entre cada renovación que los trabajadores deberían pasar en sus países de origen.
El año pasado, en un Congreso dominado por los republicanos, la reforma migratoria sucumbió ante la oposición de los sectores más conservadores del propio oficialismo.
Este jueves, en un acto frente al capitolio, un grupo de senadores de ambos partidos recibieron de manos de un popular conductor de programas de radio hispano, Eddie Sotelo, conocido como "Piolín", varias decenas de cajas conteniendo más de un millón de cartas de ciudadanos estadounidenses y residentes legales en Estados Unidos, en apoyo de una reforma migratoria.
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