 Canciller alemana Angela Merkel
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BERLIN (AFP) -
A una semana de una delicada cumbre en la que los 27 deben adoptar una hoja de ruta para un nuevo tratado, la canciller alemana, Angela Merkel, prometió el jueves tener en cuenta el temor a un "super-Estado" europeo, pero advirtió sobre las "dolorosas consecuencias" de un fracaso.
En un discurso ante los diputados alemanes Merkel reconoció la necesidad de concesiones en respuesta a los numerosos países europeos que temen verse desposeídos de sus derechos por un super-Estado impersonal.
El doble temor de un "super-Estado" y de los "reglamentos burocráticos de Bruselas" serán tomados en cuenta, añadió.
"No comparto ese temor, pero lo respeto", aseguró la canciller, al dar a entender que en el nuevo texto no habrá símbolos que recuerden las prerrogativas de los Estados, como el himno.
Merkel -cuyo país preside hasta finales de junio la Unión Europea- no aclaró qué tipo de tratado simplificado, como ha pedido Francia y otros Estados de la UE, será aceptable para ella.
La canciller, que sigue recordando que la Constitución Europea fue ratificada por 18 países, quiere conservar en todo caso "la sustancia", pero "sin exigir demasiado a los ciudadanos".
También recordó que la UE juega un papel precursor. En referencia a la cumbre del G8 de la semana pasada en Heiligendamm, Merkel se congratuló por la unidad demostrada en la misma por los europeos (alemanes, británicos, franceses e italianos).
La canciller no ocultó que el consejo previsto para los próximos jueves y viernes en Bruselas está lleno de dificultades.
"Queremos adoptar una hoja de ruta. Tenemos una oportunidad, ni más ni menos", dijo, al subrayar que "hablar de hoja de ruta es una fórmula muy simple para un trabajo de Hércules".
Merkel también hizo referencia a las alusiones a las reivindicaciones de Polonia sobre un cambio de ponderación de los votos de la mayoría calificada que corre el peligro de hacer fracasar la cumbre.
En este sentido previno que "aún no hay una solución, que sólo puede encontrarse por unanimidad, bajo una forma que siga ayudando a Europa en su conjunto" a funcionar.
En otras palabras, esa forma es la mayoría calificada prevista en el proyecto de Constitución, ya adoptada por los polacos en 2004, pese a sus reticencias.
Para la canciller alemana, no es posible ceder en este punto, ya que los 27 prometieron en marzo en Berlin trabajar para la entrada en vigor de un nuevo tratado en 2009.
Sin embargo, "tras dos años de pausa por parte de ciertos Estados miembros y tras seis meses de consultas intensivas", Merkel no ocultó su impaciencia y vaticinó "consecuencias dolorosas" en caso de un fracaso en Bruselas.
Esas consecuencias, según Berlín, podrían ser un debilitamiento general de Europa y el riesgo de una UE a dos velocidades.
Tras su reunión del jueves en Varsovia con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, Merkel se esforzará el sábado, en un castillo de Brandeburgo, cerca de Berlín, de 'ablandar' al polaco Lech Kaczynski.
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