 Policía peruana quema cocaína decomisada
(AFP)
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LIMA (AFP) -
La guerra contra las drogas se estancó en Perú, segundo productor mundial de cocaína detrás de Colombia según Naciones Unidas, a pesar de los esfuerzos de las autoridades por erradicar los cultivos de hojas de coca, según un informe de la ONU revelado este lunes en Lima.
Las cifras del informe anual de 2006 de la Oficina contra la Droga y el Delito de la ONU sobre el cultivo de la hoja verde de los incas no deja lugar a las dudas: la producción potencial de cocaína creció en 8% y los sembradíos de coca se incrementaron en 7% respecto a 2005.
Los resultados elevaron a 51.400 hectáreas la extensión cultivada, la cifra más alta desde el año 2000, según los reportes de la ONU, en tanto que la producción de esos suelos se disparó a 114.100 toneladas de hojas de coca.
Sobre 3.200 hectáreas adicionales registradas como nuevas, un 94% fueron detectadas en cuencas cocaleras articuladas al narcotráfico y un 6% en zonas consideradas de producción y consumo tradicional, precisó el informe.
La producción peruana de cocaína aumentó además en 8%, situándose en 280 toneladas anuales. El documento detalló que con 375 kilos de hoja de coca se produce un kilo de clorhidrato de cocaína pura.
El documento reveló que Brasil se ha convertido en un nuevo mercado para los narcotraficantes peruanos, y que se ha registrado la frontera con Brasil sobre el río Amazonas como nueva zona productora de coca.
La cocaína peruana representó el 28% de un total mundial que acumuló 984 toneladas el 2006, un punto porcentual más que el año anterior.
Esta situación se produjo pese a que la erradicación de cultivos, que Perú aplica con respaldo de Estados Unidos, aumentó en 4% (12.688 hectáreas) y a que las ventas de productos alternativos de los campesinos subió en 37,8%.
El crecimiento se interpretó como "un estancamiento" en la lucha antidrogas, por el representante de la Oficina contra las drogas y el delito de Naciones Unidas (ONUDD) en Perú y Ecuador, Aldo Lale-Demoz.
"Creemos que este estancamiento (en la reducción sustancial de cultivos) se debe a un uso asimétrico de las principales herramientas de lucha contra el narcotráfico en los últimos años", anotó Lale-Demoz.
El ex ministro del Interior Fernando Rospigliosi comparte la percepción de un estancamiento, pero no cree que ello signifique un retroceso en la guerra antidrogas que a su juicio no existe y es "pura retórica".
"El informe muestra un estancamiento, no es un cambio dramático pero muestra las debilidades de la lucha desde el 2006 con medidas laxas del gobierno", dijo a la AFP Rospigliosi, un investigador sobre la problemática de la coca.
"No hay un esfuerzo decidido por avanzar más en la lucha contra las drogas. Es pura retórica. No hay nada en los hechos. Lo que hay es una continuación lenta del proceso de erradicación", declaró Rospigliosi.
"Si el gobierno quiere bajar los cultivos -dijo el ex ministro- hay que erradicar más y hay que hacer más interdicción, que es bajísima en Perú en comparación a Colombia y Bolivia", los otros dos mayores productores mundiales de cocaína.
"En el Perú no hay una verdadera guerra antidrogas", subrayó Rospigliosi.
El informe advierte que uno de los riesgos de la estrategia peruana "es que no se puede asegurar la sostenibilidad de los logros de la erradicación, si los campesinos no tienen acceso a alternativas viables, que eviten la reincidencia cocalera".
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