 Actor James Gandonfini
(AFP/GETTY)
|
NUEVA YORK (AFP) -
El comentado fin de Los Soprano cerró una de las obras más notables de la cultura popular de Estados Unidos de los últimos 25 años, cuyo secreto tal vez consistió en trascender una ficción sobre la mafia para tender un espejo implacable a la sociedad norteamericana.
"No es una exageración decir que Los Soprano es la serie dramática mejor escrita de la historia de la televisión", sentenció la revista Vanity Fair en un número especial dedicado a la serie, que concluyó el domingo pasado.
El New York Times saludó "la mejor obra de la cultura popular norteamericana del último cuarto de siglo" y para el Washington Post su alcance "va más allá de una mera serie de televisión".
Todos tratan de descifrar el secreto que encierra el éxito de esta obra en 86 episodios, que no terminó con final operático sino con un epílogo tan inconcluso como la vida real y dejó huérfanos a millones de telespectadores.
"En realidad no se trata de una serie sobre la mafia, aunque hable de un tipo que está en la mafia. No es un film como lo fue El Padrino o Uno de los Nuestros. En realidad, se trata de Estados Unidos", comentó el director y guionista de Hollywood Peter Bogdanovich, que dirigió un episodio y figuró en otros quince.
La serie que HBO difundió a más de 40 países relata las idas y venidas de la familia Soprano, y especialmente de Tony Soprano, un capo del norte de Nueva Jersey que en ocasiones plantea a su siquiatra problemas personales.
Tony lucha por mantener a raya a la vez a sus hijos y a sus secuaces, y eso es una fuente inagotable de recursos para el guión.
Su insistencia --tanto con desconocidos como con miembros de su propia familia-- de que trabaja en "administración de residuos" no convence a muchos.
"Es una familia disfuncional, que creo representa a buena parte de cierto público en Estados Unidos", comentó Bogdanovich. "Por eso pienso que funcionó con el público. No es una simple serie sobre la mafia, es más sobre la realidad de todos los días. Se trata de usted y yo, de nuestros vecinos".
Inicialmente planeada para el canal Fox, la serie surgió del guionista y productor David Chace y terminó en el canal de cable HBO.
Eso liberó a los autores de ciertas obligaciones, como los cortes comerciales o de la censura en materia de desnudez, violencia o lenguaje blasfematorio impuesta a canales más conservadores.
La lengua condimentada, la violencia, el sexo o el uso de drogas le imprimen un realismo a los que muchos atribuyeron el éxito del programa.
"El hecho es que, por la razón que sea, la gente en su discurso cotidiano usa malas palabras hoy en día. Entonces, cuando miro TV y no hablan así, no parece representar como la gente es realmente", dijo.
La serie introdujo incluso nuevas palabras en el vocabulario de muchos telespectadores y algunos la acusaron de difundir un estereotipo negativo sobre la comunidad de origen italiano.
Chase, cuyo apellido original era DeCesare y que afirma haber basado las ideas de la serie en los años que él mismo pasó en terapia, dijo que quería plantear una historia creíble basada en experiencias de la vida real.
"Aunque se trata de una serie sobre la mafia, Los Soprano se basa en miembros de mi familia. Es lo más personal que puede existir", explicó Chase.
"Quería hacer el tipo de cosa que siempre quise ver. No quería que fuese una serie de TV, sino una pequeña película cada semana", añadió.
James Gandolfini, el actor que encarna a Tony, dijo que aunque rodar la serie haya sido muy grato, "ya era hora" de que se terminara.
Varios millones de personas probablemente no estén de acuerdo con él, incluyendo los directivos de HBO para quienes Los Soprano significaron la entrada de varios miles de millones de dólares.
|