 Palestinos cargan el cuerpo de uno de los líderes de las Brigadas de Al Aqsa
(AFP)
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GAZA (AFP) -
Al menos 28 palestinos murieron y más de 150 resultaron heridos en los encarnizados combates de este martes en la franja de Gaza, que amenazan con la ruptura del gobierno de unidad entre Hamas y Fatah y con sumergir a los territorios en una guerra civil.
Los enfrentamientos más duros entre combatientes de Hamas y Fatah tuvieron lugar en Jabaliya, en el norte de la franja, y seguían al caer la noche. A última hora, los combatientes islamistas de Hamas se hicieron con el control de la base de la Seguridad Nacional, un servicio fiel al Fatah del presidente Mahmud Abas, según testigos y responsables.
Ese ataque con lanzagranadas y armas automáticas contra la base de la seguridad más grande del norte de Gaza fue lanzado por Hamas a media tarde. La operación se saldó con 15 muertos, la mayoría combatientes, pero también algunos civiles, según fuentes sanitarias.
Entretanto, los armados de Hamas intentaban tomar por la noche otro cuartel en Maghazi, en el centro de la franja, según fuentes de la seguridad.
Antes, en la propia ciudad de Gaza, Hamas lanzó otro ataque contra el cuartel de la Seguridad Nacional, pero los combatientes enseguida se retiraron.
En los enfrentamientos que se sucedieron entre las dos facciones en Jabaliya, Jan Yunes, Deir el Balah y Gaza murieron otras 13 personas.
Según fuentes del hospital Chifa, más de 150 personas resultaron heridas.
Así, se eleva a 50 el número de muertos en la nueva ola de violencia interpalestina que estalló el pasado jueves.
Por la noche, el comité central del Fatah, reunido de urgencia, anunció que retirará sus ministros del gobierno de unidad "si los combates no cesan".
La presidencia palestina acusó a Hamas de preparar un "golpe de Estado" y el Fatah, el partido del jefe presidente Mahmud Abas, denunció una campaña del movimiento islamista "para acabar con la Autoridad Palestina y crear una república del odio y la muerte en Gaza".
Por su parte una fuente de la oficina del primer ministro, Ismail Haniyeh, de Hamas, acusó sin explicitar a "partes relacionadas con los enemigos" de "intentar eliminar militarmente al gobierno de unión".
En un comunicado, las Brigadas Ezzedin Al Qassam, la rama militar de Hamas, decretaron "el norte de la franja de Gaza zona militar cerrada" bajo su control y pidieron a los miembros de los servicios de seguridad fieles al Fatah que "permanecieran en sus casas".
Esos enfrentamientos se produjeron después de varios ataques con obuses de mortero cerca de la oficina del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, y contra la casa del primer ministro, Ismail Haniyeh, sin causar víctimas.
Abas se encuentra en Ramala, en Cisjordania, mientras que Haniyeh no estaba en su casa durante los ataques.
Las calles de Gaza estaba desiertas y sólo se veía a los combatientes fuertemente armados, colocando barricadas o apostados en los tejados, mientras activistas de uno u otro campo controlaban a los escasos automovilistas.
La violencia se extendió a Cisjordania, en la ciudad de Ramala, donde un dirigente de Hamas fue secuestrado y una oficina de la televisión Al Aqsa de Hamas fue cerrada por la guardia presidencial de Abas.
El gobierno de unidad fue formado en marzo por el Fatah y Hamas tras un acuerdo firmado en Arabia Saudita para poner fin a los enfrentamientos internos que habían causado cientos de muertos.
La violencia resurgió en mayo, principalmente debido a divergencias sobre el modo de aplicación de un plan para reforzar la seguridad en los territorios.
Estos combates, que dejaron de nuevo decenas de muertos, concluyeron con un alto el fuego el 19 de mayo, pero se reanudaron el 7 de junio.
En Israel, el primer ministro, Ehud Olmert, mostró su preocupación por las "consecuencias regionales" de ese nuevo brote de violencia. Y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a un fin inmediato de las hostilidades y a apoyar al presidente Abas para restablecer orden.
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