 Bush quiere que la reforma sea "ahora"
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WASHINGTON (AFP) -
El presidente estadounidense, George W. Bush, puso todo su peso en la balanza este martes en busca de apoyo de sus correligionarios republicanos en el Congreso a un proyecto de ley de reforma migratoria, y reconoció que las diferencias persisten.
"Ahora es el momento" de tener esta reforma, dijo Bush luego de almorzar con senadores de su propio partido en el Capitolio.
"Algunos congresistas creen que necesitamos una reforma (migratoria) amplia (que abra el camino a una regularización de los indocumentados), otros no" lo creen así, reconoció el mandatario.
"Entiendo eso. Es una cuestión muy emocional y quienes estamos aquí creemos que ahora es el momento de aprobar una ley amplia que refuerce nuestras fronteras", añadió, reiterando que no se trata de una ley que otorga ciudadanía automática a los 12 millones de inmigrantes ilegales que se estima residen en el país.
"Tenemos que convencer a los estadounidenses de que esta ley es el mejor camino para reforzar nuestras fronteras", sostuvo el presidente. "Creo que sin esta ley, será más difícil reforzar la frontera", insistió.
"El status quo es inaceptable", reiteró.
El pasado jueves, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, retiró el proyecto del orden del día de la cámara debido a desacuerdos entre los legisladores y luego de que fueran presentadas 42 enmiendas al texto original acordado entre demócratas y republicanos.
El lunes, el líder opositor envió junto a otros dirigentes demócratas una carta a Bush instándole a presionar para que la resistencia al texto pueda ser superada por sus correligionarios republicanos.
"Aunque no concordamos con todas las partes del texto acordado (para la ley) en el Senado, nos mantenemos comprometidos con la aprobación este año en el Senado de una ley migratoria", señalaron los demócratas en la carta, que hicieron pública.
El senador demócrata por Colorado, el hispano Ken Salazar, dijo durante una audioconferencia poco antes del mensaje de Bush, que la visita del presidente representa un "fuerte mensaje" a los senadores republicanos a los que señala la necesidad de que contribuyan para que el proyecto se convierta en ley.
Salazar insistió en que "lo que se requiere ahora es que el presidente le ponga la presión apropiada a los senadores republicanos" para que el golpeado proyecto pueda seguir su curso en el Legislativo.
De su lado, el senador por Nueva Jersey y también hispano Bob Menéndez sostuvo que el líder de la mayoría demócrata Harry Reid "espera que haya un número limitado de enmiendas y compromiso de 60 votos (en un total de 100)", como requisitos para someter nuevamente a consideración del Senado el proyecto.
"Para eso el presidente tiene que convencer a miembros de su propio partido" ya que "claramente no va a proceder (una votación) sin los votos republicanos", consideró el legislador.
El proyecto de ley que Bush intenta revivir fue acordado el mes pasado entre los senadores y la Casa Blanca, y apuntaba a que los inmigrantes ilegales en el país pudieran regularizarse en base a un sistema de puntos por méritos, que incluyen el aprendizaje del inglés, y mediante el pago de fuertes multas.
También pretende establecer un programa permisos de trabajo temporales para inmigrantes. Estos permisos serían renovables hasta en dos ocasiones, cada dos años, con espacios de un año entre cada renovación que los inmigrantes tendrían que pasar fuera de Estados Unidos.
Solo siete republicanos de un total de 49 eran favorables al proyecto que requiere de 60 votos en 100 para ser aprobado en el Senado y luego pasar a la Cámara de Representantes.
El año pasado, el proyecto de reforma aprobado por el Senado quedó bloqueado en una comisión bicameral (de senadores y representantes), a raíz de la oposición de los republicanos más conservadores.
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