 Niños palestinos refugiados en Líbano
(AFP)
|
NAHR AL BARED, Líbano (AFP) -
Tres soldados y dos socorristas murieron este lunes en los choques cada vez más mortíferos entre el ejército libanés y los islamistas de Fatah Al Islam, atrincherados desde hace más de tres semanas en el campo de refugiados palestino de Nahr Al Bared (norte).
Según un nuevo balance militar, tres militares fallecieron en los enfrentamientos ocurridos en los alrededores del campo, cuyos límites fueron atacados con artillería pesada por el ejército libanés.
Dos socorristas de la Cruz Roja Libanesa (CRL) murieron por disparos procedentes del centro de refugiados, convirtiéndose en los primeros trabajadores humanitarios en fallecer en los enfrentamientos en Nah Al Bared.
Ambos perecieron en la entrada norte del campo alcanzados por un obús, precisó a la AFP el portavoz de la CRL, Georges Kettané.
Un total de 128 personas, entre ellas 61 militares y 50 islamistas, han muerto desde el comienzo de los combates.
Asimismo un mediador palestino, el jeque Mohammad Al Hajj, resultó herido de bala en la pierna, en la entrada sur del campo, según una fuente médica.
El portavoz de Fatah Al Islam, Chahin Chahin, declaró a la AFP haber encontrado a Al Hajja antes de que fuese herido.
"Tuve con él conversaciones constructivas sobre las que no puedo revelar detalles para no torpedear las posibilidades de éxito de la mediación", dijo Chahin.
El gobierno y el ejército libaneses exigen la rendición de los miembros de Fatah Al Islam, que mataron a 27 militares en las cercanías de Nahr Al Bared el 20 de mayo.
Pero los islamistas --que son de diferentes nacionalidades árabes y que están implantados en Nahr Al Bared desde noviembre de 2006-- se niegan a entregarse.
Después de una calma relativa desde el domingo, el ejército, que rodea el campo, volvió a atacar las posiciones de este grupúsculo extremista.
La presencia de un número indeterminado de civiles aún dentro del campo --alrededor de unos 3.000 según las organizaciones humanitarias-- dificulta la acción de los soldados libaneses, que intentan avanzar hasta las posiciones de los islamistas.
Esos avances se saldaron durante el fin de semana con la muerte de 11 militares libaneses, en las que constituyen las mayores pérdida del ejército desde el fin de la guerra civil (1975-1990).
El viernes, el primer ministro, Fuad Siniora, declaró por primera vez que "sin ninguna duda" hay vínculos entre este grupo, infiltrado a través de Siria, y "algunos servicios de información sirios", basándose en los interrogatorios de miembros del Fatah Al Islam detenidos.
En un esfuerzo para contribuir a la solución de la crisis, el emisario especial francés Jean-Claude Cousseran viajó el domingo a Líbano.
El objetivo de esta visita es preparar una reunión interlibanesa a finales de junio en Francia para que las partes reanuden el diálogo interrumpido desde hace un año, mientras se acercan las elecciones presidenciales, en el otoño boreal.
El emisario francés se reunió el lunes con el dirigente cristiano de la oposición, el general Michel Aun, y el martes tiene previsto un encuentro con Siniora.
|