 Presidente de Argentina Néstor Kirchner
(AFP)
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BUENOS AIRES (AFP) -
El gobierno argentino y la Iglesia Católica ahondaron sus diferencias con un nuevo cruce de reproches este fin de semana en el que el arzobispo de Buenos Aires pidió más diálogo institucional mientras el gobierno llamó a no utilizar la religión como bandera política.
El arzobispo Jorge Bergoglio reclamó "decirnos bien las cosas institucionalmente, delante de todos", durante una homilía en la que advirtió que "traicionan al pueblo los que maldicen para atrás, con gestos de violencia" para "sacar ventaja en el presente o en el futuro".
Las palabras del religioso coincidieron con una semana en la que el presidente Néstor Kirchner denostó públicamente al magnate opositor Mauricio Macri, que disputará en balotaje la alcaldía de Buenos Aires el próximo 24 de junio ante el candidato del gobierno, el ministro de Educación, Daniel Filmus.
Kirchner se metió de lleno a apoyar a su candidato, superado ampliamente por Macri en los sondeos, en unos comicios que pueden depararle un tropiezo político de cara a los comicios generales del 28 de octubre en los que el kirchnerismo parece encaminarse hacia un cómodo triunfo frente a una oposición dividida.
La respuesta gubernamental a la homilía de Bergoglio estuvo a cargo del ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien advirtió que "si la religión se la utiliza como bandera política, no es la Iglesia de Cristo".
El nuevo cruce de reproches se suma a una relación tormentosa entre la Iglesia y el gobierno desde la misma asunsión de Kirchner en mayo de 2003, pero que se ha ido profundizando desde entonces con miembros de la Iglesia cada vez más comprometidos en un rol de oposición.
El presidente alteró la tradición de asistir al Tédeum en la Catedral metropolitana en el aniversario de la Revolución de Mayo (el día 25) para eludir las ácidas homilías de Bergoglio, quien avaló el año pasado la candidatura de un obispo en la provincia de Misiones (noreste) para frustrar la relección del gobernador, aliado del presidente.
Los primeros roces entre la Iglesia y el Gobierno se produjeron en 2004 cuando Kirchner impidió a Antonio Baseotto oficiar como obispo castrense por decir que había que "arrojar al mar" a los que propician campañas en favor del uso del preservativo, como el ministro de Salud, Ginés González García.
El ministro, férreo defensor de la legalización del aborto, resultó electo como legislador porteño en la lista del oficial Frente para la Victoria que lleva a Filmus como candidato a alcalde de la ciudad.
En su homilía, en el cierre de la procesión por la celebración de Corpus Christi, el cardenal volvió a mencionar a los "excluidos, los sobrantes de la sociedad", para aludir a la pobreza que jaquea a unos 9,5 millones de argentinos.
"La desigualdad es escandalosa" en Argentina, remarcó Bergoglio en un reciente documento de la Iglesia y mereció la reacción del gobierno nacional que pregona haber reducido la pobreza al 26,9% luego de alcanzar el 57,5% en 2002, durante la peor crisis socieconómica del país.
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